Yahoo Respuestas cerrará el 4 de mayo de 2021 (hora del Este de EE. UU.) y, a partir del 20 de abril de 2021 (hora del Este de EE. UU.), el sitio web de Yahoo Respuestas estará disponible solo en modo de lectura. No habrá cambios a otras propiedades o servicios de Yahoo, ni a tu cuenta de Yahoo. Puedes encontrar más información sobre el cierre de Yahoo Respuestas y cómo descargar tus datos en esta página de ayuda .

Anónimo
Anónimo preguntado en Política y gobiernoOtros - Política y Gobierno · hace 5 años

¿La corrupcion es el mal de nuestra era politica?

3 respuestas

Calificación
  • hace 5 años
    Respuesta preferida

    Que la corrupción, la corrupción, la corrupción...

    Ya no hay corrupción. Y no veo que estén dadas las condiciones para que un día vuelva a ser posible un acto espiritual (maldito o no) como lo fue la corrupción.

    Hay corrupción cuando la conducta se desvía de los cánones morales de la época, cuando los actos no responden a los valores establecidos o invierten el orden de las prioridades que fija la comunidad.

    Lo que hoy pasa erróneamente por corrupción, no es más que una vieja figura de la moral protestante: el puritanismo.

    Y el puritanismo, en sentido religioso pero también figurado, es el reverso exacto de la corrupción, porque consiste en la obediencia al pie de la letra de los valores establecidos. El respeto estricto de las normas de comportamiento y el orden de prioridades fijados por la comunidad, alcanza en el puritano el grado de manía compulsiva o automatismo mental y motor: Algo muy lejos de la corrupción.

    Max Weber tenía razón al decir que las raíces del capitalismo se hunden en el protestantismo del siglo XVI y siguientes, y no sólo en su variante calvinista, sino también en la puritana. Ignoro por qué se pasa por alto este detalle en todas las críticas al sistema, siendo decisivo.

    Productivismo, maximización de las ganancias, racionalización y optimización del trabajo, el rendimiento total como vía hacia la salvación, la acumulación de capital como sacramento, la condena del ocio y del tiempo improductivo... No es poco lo que nos legó el protestantismo.

    Pero con el paso de los siglos; con las sucesivas revoluciones políticas y técnicas que potenciaron y expandieron el capitalismo; con el surgimiento, desarrollo y triunfo total del llamado Homo Œconomicus, hoy podemos decir que no le debemos todo a los seguidores de Lutero y Calvino, puesto que por nuestra parte también hemos aportado muchísimo a la causa.

    Nuestros principales aportes son el consumo y el marketing.

    Si el calvinista se consagraba al trabajo y a la austeridad, el sujeto actual se consagra —con una fe no menor— al consumo y a esa forma de derroche extremo disimulado bajo el nombre de liberación y desarrollo personal: Liberémonos de todo y seamos lo que podemos ser, es decir, gastemos, hagamos circular y circulemos nosotros también, vivamos a pleno, ¡bebamos el mundo y todo lo que éste ofrece a fondo blanco!

    El marketing es lo que describió tan bien George Orwell, pero además lo que Huxley llamó, años después, Psicopolítica: La manipulación masiva de las conciencias (y sobre todo de los subconscientes) por parte de los comités más o menos secretos de planificación social. El deseo y su diseño en manos de los publicistas, los oradores, los servicios secretos, los medios de comunicación...

    (Pero marketing también es la imagen que cada persona crea de sí misma a fin de cotizar mejor en el mercado humano. Tema que da para un tratado completo.)

    Y si el que certificaba y bendecía desde allá a lo alto la forma de vida y muerte del protestante era el Dios judeocristiano —aunque reformado, obviamente—, el que hoy promete el cielo o condena al infierno es Mammón, el dios de la riqueza y el poder, el dios del dinero y la ostentación.

    No es por nada que el capitalismo ya fue desenmascarado como "religión laica", o mejor: como "religión sin redención". Todo su cuerpo doctrinal se basa en este sencillo pero rígido dogma: La vida como negocio. Vivir es obtener ventajas, beneficios, aumentar la propia cuota de poder dentro del gran juego social. ¡Más, más, más!: Tal es la oración que se reza día y noche en los templos capitalistas.

    ¿Y quiénes son los ascetas y beatos de esta religión laica ya planetaria? ¿Quiénes son sus puritanos, sus fieles más obedientes? Mi respuesta es: Los mal llamados corruptos.

    Ellos son seres débiles, sin espíritu, incapaces de desviarse de la regla. Son tan conformistas y cobardes que jamás se apartarán del rebaño que pasta en la pradera de los bienes materiales y el poder. Son los temerosos de Mammón.

    Pero mientras que a Dios le disgustaban los tibios (Apocalipsis 3:16), a Mammón le encantan. ¡El dios del poder y las riquezas muere por los tibios!

  • hace 5 años

    si

  • hace 5 años

    No, Son los individuos mismos carentes de valores y cultura

¿Aún tienes preguntas? Pregunta ahora para obtener respuestas.