¿cuales son los mitos y las leyendas del equeco ?¿?

2 respuestas

Calificación
  • Anónimo
    hace 7 años
    Respuesta preferida

    El nacimiento del dios de la abundancia se remonta a épocas ancestrales, está demostrado que en la cultura Tiwanacota ya existía, ya que hay pruebas en las pequeñas estatuillas trabajadas en arcilla y piedra con figuras de engome rojo, negro y blanco, como la pieza que se conserva en el Museo de la Casa de Murillo.

    El Ekeko a través de las leyendas y tradiciones, se lo conoce con varios nombres, como Tunupa, Ekako, Ekeko, Anchancho, pero lo más popular es “Equequo”, ya que es considerado como una divinidad de la abundancia.

    En cada época, el rostro y la indumentaria del Ekeko cambió, antes era moreno, ahora es blancon; pero lo que conserva permanentemente es su gordura y su alegría.

    Hace 10 años atrás tenía la figura de un aymará y cargaba en sus espaldas ovejas, burros, papa y chuño. Ahora es un mestizo, tiene su bigotito, es blanconcito, carga computadoras, televisores, autos, pasaportes y maletas de viaje, todo lo que produce el hombre.

    SEGÚN OTRA HISTORIA: EL EKEKO VIVIÓ EN LOS NEVADOS

    Los nevados de la cordillera Occidental y Oriental de Bolivia fueron el hogar de muchas personas pequeñas. Estas montañas que rascan las nubes andinas sirvieron de hogar a hombrecillos pequeños en tamaño, pero con un olfato muy desarrollado.

    Enterados de estos dones, los españoles les conquistaron con frutas y comida para que detecten con su olfato los tesoros escondidos de los pueblos originarios. Sin embargo, los curas, quienes en su afán de enriquecerse, los utilizaban como guías para detectar el oro y la plata, nunca los castigaban, eran muy estimados, por eso su carácter pacífico y sensible.

    La codicia de sus amos, no tuvo limites, fueron trasladados de ciudad en ciudad; de los valles al altiplano, lo que provocó que en poco tiempo contrajeron enfermedades que no pudieron curar. No pudieron aguantar los males y sus pequeños cuerpos sucumbieron para ser enterrados en grandes chullpares, junto a sus riquezas y pertenencias, nadie se atrevía a profanar estas tumbas ya que los gases contenidos eran venenosos y podían contagiarse de la mortal enfermedad que los exterminó.

    Los sobrevivientes, abandonados por sus circunstanciales amigos, con mucha hambre y tras una larga enfermedad, bajaron de las montañas en busca de alimentos.

    Muy pronto se percataron de su presencia, eran gordos, pequeños y venían cargando sus pertenencias. Llevaban a cuestas sus ollitas, latitas y ropas amarrados con pita (cordones de hilo).

    Las khateras o vendedoras de los mercados empezaron a endiosarlos, se dieron cuenta que si a estos hombres les daban de comer, les iba bien en la venta, sobretodo en sus ganancias.

    No se sabe cuando murieron, pero comenzaron a aparecer cientos de estatuillas, trabajadas en piedra, arcilla y yeso, a los cuales le dieron el nombre de Ekeko y son adorados con mucha devoción, “Estuvieron en vida aquí, ahora han sido reemplazados por los detectores de oro y plata” .

    ○○○

    El Ekeko es una figura ancestral de la cultura incaica, venerada desde siglos antes de la Conquista. Sus seguidores le adoraban, pues se creía que, como el dios de la prosperidad y la fortuna, ahuyentaba la desgracia de los hogares y atraía la fortuna.

    Se piensa que existía y que se originó dentro de la civilización Tihuanacu, la cual habitaba en la zona del Altiplano y el Lago Titicaca. Al llegar los incas, estos adoptaron la imagen, y la convirtieron en una importante deidad de la fertilidad y la buena suerte.

    En sus inicios, el Ekeko era de piedra, jorobado, tenía rasgos indígenas y no llevaba ningún tipo de vestimenta; su desnudez era símbolo de sus poderes de fertilidad.

    Durante la colonización, los españoles intentaron erradicar su devoción, pero los indígenas se resistieron. Eso sí, la imagen sufrió ciertos cambios, entre ellos, su desnudez fue cubierta y sus rasgos alterados, ahora más mestizos.

    Al Ekeko se le atribuyen diversos "poderes". Además de buena suerte, se cree que el simpático personaje es capaz de materializar los deseos de las personas si estos le obsequian un ejemplar en miniatura de los mismos.

    Pedirle favores al Ekeko es cuestión de cada día para los bolivianos, pero el 24 de enero, la práctica se intensifica. En esta fecha comienza la celebración de la Feria de Alasitas, una feria de miniaturas artesanales, inspirada y creada precisamente en torno al diminuto "dios de la fortuna, la alegría y el amor".

    Fuente(s): Al mediodía del 24, se ch'alla, se acude a la "bendición" de los objetos por personas especializadas que rocían alcohol, vino y hasta pétalos de rosa sobre ellos para que los deseos de sus dueños se hagan realidad. Muchos, después de este ritual, acuden a las iglesias católicas donde sacerdotes se encargan de bendecir a las personas con agua bendita Los bolivianos regresan a sus casas y con fervor, cuelgan las miniaturas en los hombros del hombrecito y encienden su cigarrillo, con la esperanza de que este cumpla sus peticiones. Es así como una tradición prehispánica ha logrado sobrevivir el paso del tiempo, y permanece vigente, manteniendo vivas el encanto y la esperanza de un pueblo que ha encontrado la manera de vivir con humor y alegría a pesar de la adversidad.
  • hace 7 años

    EL EKEKO DE LA BUENA FORTUNA

    La cultura aymara del altiplano boliviano denomina ekeko a uno de los dioses menores incluidos en su mitología. Se trata de un pequeño muñeco bien vestido que posee diversos objetos de valor, un puñado de billetes en blanco que carga con ollas plata, collares de oro y abundante y pequeños morrales de hojas de coca.

    Este personaje de rostro eufórico representa la opulencia con elementos simbólicos vinculados a la satisfacción económica, física y moral. De esta manera, el ekeko se manifiesta en la alegría del que todo lo tiene y nada precisa, Como popular dios de la abundancia posee rasgos faciales que no se corresponden con la fisonomía de los autóctonos habitantes del altiplano sino que se asemejan, tanto como sus finos bigotes y su traje a un personaje de película de principios del siglo pasado.

    Actualmente ocupa un lugar preponderante durante los casamientos de origen boliviano. En la elegante caravana acompaña a los novios hasta el altar, se coloca al galante muñeco sobre los automóviles coronando la cargada ornamentación: vajilla de plata, ponchos de vicuña y mantas de estilo de Cochabamba, monedas y billetes; decorada con flores, cuadros de santos y cintas de diversos colores, Esta construcción simbólica se recrea durante el casamiento con el objeto de que los invitados manifiesten sus buenos deseos para la pareja que está por contraer matrimonio..

    Con el mismo sentido se ubica el ekeko en un rincón del hogar, para que aleje las penurias económicas y vale por deseos de bienestar para el grupo familiar.

    Aunque de origen precolombino, ha sido renovado y recreado acompañando los procesos históricos que marcaron a la sociedad del altiplano. Sus atuendos y adornos se modificaron en función de los valores y creencias acerca de la fortuna, en sentido amplio, que ha construido y reconstruido la cosmovisión aymará.

    Su impecable presencia manifiesta augurios de abundancia, amor y fertilidad sin otra exigencia que el celoso cuidado de su galantería.

    espero te sirva, SUERTE.

¿Aún tienes preguntas? Pregunta ahora para obtener respuestas.