¿porque el gobierno de carlos tejedor se sublevo en 1880 contra la elección de roca como presidente?

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  • Tereg
    Lv 7
    hace 8 años
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    Los hechos que desencadenaron la "Revolución de 1880, están relacionados con la lucha por

    el poder de dos sectores muy bien diferenciados. Por un lado, Nicolás Avellaneda, presidente de la Nación y por el otro, Carlos Tejedor, gobernador de la provincia de Buenos Aires .

    A partir de la muerte de Adolfo Alsina, caudillo del partido Autonomista,ocurrida en 1887

    Carlos Tejedor queda como sucesor; siendo su pretensión llegar a la presidencia de la Nación. Esta es rechazada por el interior del país, que respalda la candidatura de Julio A. Roca.

    En cuanto al presidente Avellaneda, podemos decir que los hechos que lo enfrentan a Carlos Tejedor, están relacionados con su apoyo a la candidatura de Roca; a diferencias ideológicas, debido a que Avellaneda es un hombre del interior y Carlos Tejedor de Buenos Aires, por lo tanto sus intereses eran distintos, y por último la idea de convertir a la ciudad de Buenos Aires en capital de la Nación, que desde hacia un tiempo tenía Avellaneda.

    La provincia de Buenos Aires no estaba dispuesta a perder su capital, no solamente por él

    perjuicio económico que esto acarrearía sino también, por la humillación que esto significaba para los orgullosos habitantes de esta ciudad.

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    Un incidente, ocurrido el 2 de junio de 1880 en el barrio de la Boca, desencadenó los acontecimientos. Allí, un navío desembarcó un cargamento de fusiles para las fuerzas tejedoristas, a pesar de que efectivos nacionales pretendieron impedirlo. No corrió sangre, pero Pellegrini convenció a Avellaneda que la contienda había comenzado, e instó al presidente a abandonar la hostil ciudad. Este se instaló en el cuartel de la Chacarita, y de aquí se trasladó a Belgrano, hoy barrio de la Capital Federal, pero en aquel entonces un pueblito muy cercano al ejido urbano porteño.

    El 4 de junio, Avellaneda, mediante un simple decreto, declaró a Belgrano capital provisoria de la República (5). Y entonces se dio una situación curiosa: el presidente, con cuatro de sus cinco ministros, la mayoría de los integrantes del Senado de la Nación, y algo así como la mitad de los integrantes de la Cámara de Diputados, se establecieron en esa localidad. La otra mitad de los diputados, el vicepresidente Mariano Acosta y los miembros de la Corte Suprema de Justicia, éstos porque se proponían intentar mediar entre ambos contendores, se quedaron en Buenos Aires. Salvo los jueces de la Corte, los demás no se movieron de Buenos Aires porque estaban con Tejedor, en contra de Roca,

    El tejedorismo sacó a relucir todos sus efectivos a la calle: miles y miles de hombres dotados de los modernísimos fusiles “Schneider” y artillería montada con poderosos cañones “Krupp”. La movilización de las milicias porteñas, fue contestada por Avellaneda calificando como rebeldes a esas fuerzas y convocando a los regimientos del ejército nacional de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Córdoba. Tejedor perdió un tiempo precioso sin atacar, esperando que Roca negociase la cuestión, mientras se concentraban fuertes efectivos nacionales en los suburbios de Buenos Aires.

    Roca demostró que estaba dispuesto a todo menos a renunciar a su candidatura a favor de Gorostiaga, que había sido el último candidato de transacción. En medio de este clima, el 13 de junio se reunieron los colegios electorales en todas las provincias: sólo los electores de Buenos Aires y Corrientes, y uno de Jujuy, votaron la fórmula Tejedor-Laspiur; los otros lo hicieron por Roca-Francisco Madero, éste sugerido a último momento por Roca para acompañarlo en la vicepresidencia. La suerte estaba echada: no habría avenimiento.

    La primera acción bélica se produce en Olivera, un poco más allá de Luján, el 17 de junio, lugar donde el tejedorista José I. Arias logra eludir al general Racedo, enviado por Pellegrini para interceptarlo. Rodeada la capital de fuerzas nacionales, entre los días 20 y 21 de junio se producen verdaderas batallas campales en las afueras de Buenos Aires, en Barracas, Puente Alsina, Corrales y Constitución. Se calcula que de los 20.000 hombres enfrentados mueren más de 3.000: una verdadera y cruel matanza. No hay vencedores evidentes. (6)

    En la noche del 21 al 22, intercede el cuerpo diplomático, y el internuncio, monseñor Luis Matera, obtiene una tregua de cuarenta y ocho horas. Luego se suceden gestiones con ánimo de terminar con la lucha. Las entrevistas entre el presidente Avellaneda y su íntimo amigo, el vicegobernador de la provincia de Buenos Aires, José María Moreno, allana las dificultades.

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