Anónimo
Anónimo preguntado en Arte y humanidadesLibros y Autores · hace 10 años

¿De que se trata ''La novela de celeste o el misterio de laura''?

Osea, me pueden contar mas o menos como es el cuento, porque ya lo lei dos veses y nomas me acuerdo de que queria ser periodista y que la mama se iba a vivir a otro lado unas semanas por el trabajo y que ella se quedaba con sus tias, porfavor, cuentenmelo dare puntos :)

1 respuesta

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  • Anónimo
    hace 10 años
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    Cualquier tipo de argumento y carita linda fue inútil: el director del diario no quiso tomarme como reportera. Ni siquiera gratis; aunque de hecho no era mi intención que me pagara un sueldo. En vano le mostré las calificaciones de la escuela y las notas del periódico que habíamos editado todos los niños del aula y del cual había sido su directora.

    - Eres muy pequeña. No empleamos a niñas de doce años –dijo el sujeto levantándose con pesadez de su silla, extendiendo su mano e indicándome la puerta de salida-. Si quieres, puedes llevarte la edición de hoy…

    Fue humillante. Abandoné su oficina invadida por la vergüenza. La secretaria intentó sonreír compasivamente, pero mi enojo era superior. Ese sujeto que no se había quitado su cigarro de la boca, no aceptó siquiera emplearme de cadete esas vacaciones.

    ¿Qué se creen los adultos? ¿Qué los niños no somos capaces de, por ejemplo, ocuparnos de la sección infantil? Yo no pretendía investigar casos de corrupción política ni escribir artículos de opinión… Tenía muy clara mi vocación de periodista y ¿qué mejor para un medio encargar trabajos a personas jóvenes para que hagan experiencia y se formen con aquellos que tienen muchos años de oficio?

    Era una de las mejores de mi curso. Dirigí con eficiencia los tres números de la publicación que mereció encendidas felicitaciones por parte de los directivos y los padres.

    Esa tarde me enfadé mucho con los adultos y me sentí una incomprendida. Abandoné las oficinas del diario jurándome que, en cuanto me fuera posible, fundaría el propio y les daría trabajo a todos los niños que reunieran los méritos suficientes. A los otros, yo misma me encargaría de enseñarles el oficio de periodista.

    A continuación, me dio una noticia que interpreté como una burla cruel del destino: había obtenido un ascenso en su trabajo y debía capacitarse en una sucursal italiana, por lo que se ausentaría por el término de dos meses. Eso, por un lado estaba muy bueno, pero la contrariedad era que no podía viajar con ella y debía quedarme con mis dos tías abuelas.

    - ¿Por qué no en la casa de Ingrid? –arriesgué sabiendo que no estaría de acuerdo.

    - No podemos molestar a nadie que no sea de la familia. Además, ellos se irán de vacaciones y ya son muchos… -explicó escuetamente.

    Ese fin de año el panorama se presentaba desolador: no podría demostrar mi capacidad periodística y estaba condenada a encerrarme con dos viejas solteronas en lo que alguna vez había sido un hotel de lujo. Me encerré en mi habitación y descargué mi bronca contra el tablero de dardos que perdió el hermano de Ingrid en una apuesta. “Las niñas no son capaces de usar herramientas de trabajo”, había anunciado una tarde de lluvia cuando fuimos con mi amiga a buscar un pequeño destornillador al taller de su casa. Marcos estaba reparando su bicicleta. Grande su sorpresa cuando al día siguiente la encontró desarmada por completo. “Es fácil desarmar, lo difícil es volver a armar las cosas correctamente”, dijo provocándome. En media hora me había alzado con uno de sus juegos preferidos…

    Tuve menos de veinticuatro horas para hacerme a la idea de mi nueva situación. El tiempo no me alcanzó para embalar todos los libros y revistas que utilizaría en mi “celda de condenada a las injusticias de los adultos”. Encima, no pude llevar conmigo la computadora. ¡Era el colmo!

    - ¡Son sólo dos meses! ¡No una vida! –exclamó mi mamá al observar los bultos junto al auto. Pero no agregó nada más porque éramos muy parecidas cuando de viajes o mudanzas se trataba. Ya me imaginaba yo la cantidad de maletas que cargaría ella para su residencia transitoria.

    Debíamos viajar un par de horas hasta llegar a Santo Tomás y desde allí continuar unos tres kilómetros hasta la casona de mis tías.

    Fuente(s): por lo menos
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