¿Conocés a muchos políticos que HAGAN CAMPAÑA con $2,50..(y obtengan reconocimiento Popular)?

¿¡Conocés a muchos políticos que puedan aparecer en un Piquete Obrero, con gente que reclama sueldos atrasados o hartazgo de las promesas y las politiquerías?

¿Conocés a muchos políticos que tengan el prestigio suficiente para promocionar Candidatos IGNOTOS, hasta llevarlos a ganar una elección en una ciudad de más de 1.000.000 de personas, por un margen SUPERIOR al 40%?

¿Conocés a algún político al que procuren por todas las trapizondas posibles, ensuciarlo y sabotearle su partido, corrompiendo a sus partidarios?

Yo sí: Luis Juez.

Daniel Giacomino es el 2 veces "Cleto" de Córdoba. Amenazó con NO ASUMIR la Intendencia, que ganó x 40% de diferencia, como protesta ante el MEGAFRAUDE del Korreo argentino.....contra Juez.

Ya hace tiempo que Giacomino se definió como «soldado de la Presidenta»...............¡Hasta quiere Imponernos un "SUBTE BALA"!!!

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Tampoco la pavada. Juez es peronista. Hasta ahora, casi siempre se apoyó en la gente. Pero la traición nunca está lejos ....

Actualización:

Bueno, ahora conocen a uno. Claro. ¡Que preg. la mía!!! ¿¡Cómo van a conocer de Luis Juez, si para eso tendrían que vivir en Cba., porque los MEDIOS DE DIFUSION están para cosas más importantes.......!? ¿NO? ¿Quién conocía a NK antes de "agarrar la manija" que Duhalde le sirvió?

2 respuestas

Calificación
  • Anónimo
    hace 9 años
    Respuesta preferida

    El régimen democrático contemporáneo se maneja con dinero y depende del dinero. Técnicamente hablando, es más una plutocracia que una democracia. O bien, para ser más precisos, las democracias actuales están digitadas y controladas por estructuras plutocráticas y por medios plutocráticos. En estas democracias, para ser candidato en absoluto, lo primero que hay que tener es el dinero suficiente para pagar una buena campaña. Y en esto caben tan sólo dos opciones: o bien, como en los EE.UU. y en Europa, el dinero proviene directamente del establishment plutocrático —que, por supuesto jamás apoya a determinado candidato por puro altruismo político— o bien, como sucede en nuestro país, el dinero es aportado por quienes se dedican a hacer caja, ya sea robándole la plata directamente al propio Estado, ya sea recaudando fondos a través del complicado circuito de la corrupción política.

    De esta forma, en la democracia contemporánea son candidatos quienes consiguieron suficiente dinero como para pagar una campaña y resulta ganador, por regla general, aquél candidato que más dinero puso en su campaña.

    En la práctica y en los EE.UU. o en Europa esto significa que sólo pueden ser candidatos quienes se ponen servilmente al servicio del establishment plutocrático y el ganador es casi garantizadamente el más servil de todos ellos.

    En la práctica y en la Argentina, esto significa que sólo pueden ser candidatos los atorrantes y el ganador es casi garantizadamente el mayor atorrante de todos ellos.

    Con lo cual, desengáñense: el verdadero régimen que nos gobierna y en el que vivimos es una atorrantocracia. Aunque el régimen, como tal, no figure en ningún Manual de Ciencias Políticas. Todavía.

    Lo que nunca pude explicarme y lo que me he preguntado siempre es ¿por qué lo permitimos? ¿Por qué nos prestamos al juego? ¿Por qué cada cierta cantidad de años todo el mundo concurre bovinamente a meter un papelucho en una urna para elegir un atorrante? ¿Por qué seguimos tragándonos la estupidez ésa que, de cualquier manera, tenemos que elegir aunque más no sea al que parezca ser el menos malo de todos los atorrantes, mentirosos e inútiles que se presentan a una elección?

    ¿Y saben qué es lo peor de todo? Lo peor de todo es que este problema no es de ahora. Nos viene del fondo de la Historia. Las personas honradas, capaces y decentes muchas veces le han cedido el paso a los atorrantes. No sé que es, pero hay algo que muchas veces paraliza a las buenas personas cuando surge la necesidad de interesarse por la cosa pública. Ya Platón advertía que “el precio que las buenas personas pagan por su indiferencia ante a los asuntos públicos es el ser gobernados por malas personas”. Como pueden ver, el problema ya existía hace dos mil quinientos años atrás.

    Le regalamos la calle a los delincuentes. Le cedemos el poder de decisión a los egoístas y a los ambiciosos. Consentimos un comercio en manos de acaparadores, monopolistas y mercaderes. Aceptamos que el dinero se convierta en una mercancía más y su valor sea establecido por estafadores legalmente protegidos. Nos sometemos a una Justicia manejada por garantistas sensibleros y lacrimógenos que siempre disculpan al que ataca y jamás al que se defiende. Y encima de todo eso admitimos ser gobernados por atorrantes. ¿Por qué somos tan idiotas?

    ¿Por qué todas las patotas son de mafiosos y delincuentes? ¿Por qué no hay patotas de tipos decentes? ¿Por qué los partidos políticos se llenan inmediatamente de inútiles, corruptos, charlatanes y mentirosos? ¿Por qué no hay ni siquiera un partido político formado por gente seria, capaz, honrada y con verdaderas ganas de hacer las cosas bien?

    Fuente(s): La Democrática Atorrantocracia
  • anny
    Lv 6
    hace 9 años

    Absolutamente no conozco ninguno.

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