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Anónimo
Anónimo preguntado en Sociedad y culturaOtros - Sociedad y Cultura · hace 1 década

¿Qué rituales acompañaban la momificación?

2 respuestas

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  • Anónimo
    hace 1 década
    Respuesta preferida

    El proceso de embalsamar los restos del faraón era largo, complejo y delicado. Todo se realizaba en un marco de cuidadosos rituales, para garantizar la supervivencia del difunto soberano en el otro mundo, donde continuaría su vida.

    Hay que recurrir a Herodoto (484?-425? A. C.), padre de la Historia, para conocer de primera mano el rito de la momificación. Del segundo libro de su Historia se desprende que había tres métodos para preservar los cuerpos muertos de la putrefacción. Al mas completo y dificultosos, tradicional entre faraones y algunos nobles, se hacia de este modo: “Toman una pieza de hierro torcido y con ella extraen el cerebro a través de las fosas nasales, deshaciéndose de una parte del mismo mientras que se limpia el resto del cráneo por medio de drogas. Luego hacen un corte en el costado con una piedra afilada etíope y extraen todo el contenido del abdomen, que limpian a base de lavarlo completamente con vino de palma y también con una infusión de especias aromáticas molidas. Entonces proceden al relleno de la cavidad con la más pura mirra bien molida, con canela y otras especias aromáticas, a excepción del incienso, y cosen la incisión. Al final, colocan el cuerpo en natrón durante setenta días”.

    De los otros dos métodos de momificación escribió lo siguiente: “Si se desea reducir gastos con la elección del segundo procedimiento, se llenan tubos con aceite de cedro y se inyectan en el abdomen sin practicar corte alguno ni sacar el vientre. El lugar por donde podrían salirse es taponado y el cuerpo se pone en natrón el número prescrito de días. El cabo de este tiempo, se da salida al aceite de cedro, y tal es su potencia que arrastra con él al estomago y a los intestinos en un estado liquido. El natrón, por su parte, disuelve la carne y ya no queda nada del cadáver, excepto la piel y los huesos. El tercer método, practicado en el caso de la gente mas pobre, consiste en limpiar los intestinos con algún purgante y dejar el cuerpo en natrón durante 70 días”.

    Aceites y resinas Una vez convertido en momia el cadáver de Tutankamón, se taponaron sus fosas nasales y labios con resina. El mismo cuerpo desecado se untó con aceites, ceras y otras sustancias tanto olorosas como pastosas. A continuación tuvo lugar el largo proceso de envolver la momia con vendajes de lino a los que el embalsamador pasaba un producto resinoso. Un sacerdote colocó joyas, amuletos y distintos ornamentos benéficos, hasta completar 150 objetos.

    La mascara de oro macizo con incrustaciones de pasta de vidrio y piedras semipreciosas se acomodo finalmente sobre el rostro de la momia.

    La capilla Canópica

    Los cuatro órganos internos (hígado, pulmones, estómago e intestinos) extraídos al embalsamar se pusieron bajo la protección de cuatro diosas: Isis, Neftis, Neit y Selkis. Un conjunto de cuatro pequeños ataúdes de oro con los órganos internos se introdujo en las cuatro cavidades de un cofre de albastro, bien puesto dentro de una capilla rodeada por las cuatro diosas protectoras y un friso de cobras reales en lo alto. Frente a esta magnifica capilla, ubicada en la cámara del tesoro (llamada Capilla Canópica), aparecía una litera portátil de madera dorada incrustada de oro, plata, cuarzo y obsidiana en forma de altar, con Tutankamón en la figura sedente del dios chacal Anubis como centinela, cubierto por una tela de lino. En su interior, joyas, pectorales, amuletos y vasos de albastro utilizados en el acto fúnebre.

    En el viaje por el Mas Allá, Tutankamón contaba con una flota de 35 barcos en miniatura a imagen y semejanza de los barcos reales de su época. Se suponía que estos modelos “activados” mediante la magia, trasladaban al difunto por las aguas de inframundo, para después unirse con a barca del dios solar, Ra. La escena esta representada en los murales de la tumba. Aunque se echó en falta los “ostracas”, esas lascas de piedra caliza donde se registraban asuntos de la vida cotidiana, como el pago de los trabajadores.

    A la vista del ajuar funerario de descubrían las aficiones y ocupaciones rituales del joven rey. En una suerte de abanico de madera dorada, sin las plumas de ave originales, aparecían imágenes del faraón en un carpo tirado por dos caballos emplumados, durante una cacería real de avestruces. Arcos, flechas, mazas, dagas, bumeranes y lanzas resaltaban la figura de Tutankamón cazador y guerrero del Mas Allá. Se destaca otra imagen suya como Horus, sobre un bote. El juego de mesa senet, era otro de sus pasatiempos favoritos. En la tumba se encontraban cuatro tableros de ébano y marfil, de doble cara cada uno, montados sobre una mesa con patas felinas, para seguir practicándolo en el Mas Allá. En la anterior había 30 casillas, con tres columnas verticales por 10 horizontales, y en la posterior 20 casillas. Conocido como “el pasaje”, representaba una prueba de fuego para ganar el acceso al Mas Allá.

    Fuente(s): Grandes enigmas de la historia Ed. Sol Go
  • hace 1 década

    Los rituales de momificación consistían sobre todo en la apertura de la boca que radicaba en devolver al ser el uso de la boca y otorgarle las facultades por las cuales la vida se manifiesta. En los funerales este rito se efectuaba primero en la sala de embalsamamiento y otra vez antes de sepultar al difunto. Lo dirigían el sacerdote sem, que representaba Horus. Este tocaba el rostro del difunto con una azuela y después con un cincel para devolverle el uso de la boca y los ojos, con lo que podía volver a hablar, ver y comer. Todo esto se acompañaba de la quema de sustancias olorosas (sahumerios), purificaciones rituales, sacrificios y diversos actos que podían variar. Les oraciones recitadas están recogidas en el Libro de los Muertos.

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