Anónimo
Anónimo preguntado en Arte y humanidadesPoesía · hace 1 década

Cual frío te atenaza?

El primer viento helado me recorrió la espalda y me presintió la muerte. Es que se acerca así, sonriente, tras un sol engañador que simula calentar y su aliento nos agrieta la piel hasta incluso hacerla sangrar. Recuerdo que levanté mis solapas y miré el reloj: 4, 40 de la tarde. Estaba sentado en un banco del paseo de Argentina, meditando un tango para no perder –más- la memoria y miraba la calle de Alfonso esperándote.

No llegaste, y sí la noche, serena, límpida, azulada y silenciosa. Recuerdo perfectamente la primer gota de cristal. Como recuerdo esa manera tuya de encender los cigarrillos: de costado y sin tragar la primer bocanada, que lanzabas hacia arriba en un gesto de seguridad infinita.

Fue en mi nariz ¿agua, lágrima? No se sabrá nunca que fue primero. Amanecí aterido, con tos, arrugado y triste. Las gentes pasaban sin mirarme y hasta las flores se cerraban aburridas. Se fueron sucediendo los días y las noches, cada vez más frías. Y no llegaste.

Alguien dijo: esta noche nevará mucho. Comí el último bocado de salchichón con pan que llevaba y el último trago de aguardiente. Fecha: 14 de enero. Los copos no tardaron en aparecer esa mañana. Al principio de a uno, dos, luego en racimos apretados. Caían y se depositaban en los bancos, en las flores cerradas, en mis cejas, mi bigote y hacían montaña entre mis zapatos. El sujeto tenía razón. Nevó mucho ese día y esa noche. Toda la interminable noche.

La mañana te trajo. Abrigada con un saco violeta comprado en Buenos Aires y un niño concebido en Madrid. Había un océano de diferencia entre sus pieles y sin embargo un mágico espejo reflejaba en él tu sonrisa. Bajo ese manto pesado y blanco los vi acercarse de la mano. Me pareció que en el edificio de la bolsa flameaba una bandera argentina.

D. corrió hacia mí y me miraba.

Quise decir algo pero se me cayó primero el labio, luego la ceja, la mano y así hasta convertirme en una montaña de nieve sucia. El sol a eso de las 10 algo calentaba y yo no pude decir palabra.

Cuando llegaste preguntó:

-Má (en clarísimo porteño) ¿Por qué tiene cara triste el muñeco?

7 respuestas

Calificación
  • Anónimo
    hace 1 década
    Respuesta preferida

    Hola Antibobo! Descubrí hace mucho tiempo y algo mas, que no soy un robot sino que el robot soy yo; sin el alivio de una esquina, sin buscar lo que no encuentro, con éste frío tenaz, congoja y aprensión, camino, sin descanso camino sentada frente a un bosque de pinos, acacias y pitirrojos. Una ardilla despierta mi desvelo al sacudir las ramas que acarician el balcón que me cobija. Eso si. Hago ejercicios por la noche, tendida sobre sábanas azules (me gusta el color definitivo). En ésa hora, bajo infinitas escalas, piso a piso, en compañía de un muro de rasilla, te dije acaso que son de espiral los escalones y que en cada rellano hay una puerta con un letrero que invita a entrar? Pues te lo digo, y que no entro también, no quiero repetirme las angustias. Y, el frío, acaso te conté del frío? Seguramente no. Pues hace frío, desgarrador y oblicuo y yo, pobre de mí lo siento presto, en mis cuatro puntos cardinales.

    Es una playa. Me despojo de la piel, obligatoria, y a puros huesos entro en la tibiez del agua conocida.

    Quisiera darte las gracias por tu distinción. Y que tu las recibas de todo corazón!

  • Lucho
    Lv 6
    hace 1 década

    Es muy agradable leerte. Me gusta el humor sutil y casi imperceptible, y crudo en ocasiones, que percibo (así lo creo) en ellos. A pesar que el tema, como en este caso, pueda ser triste.

    Saludos Antibobo.

    .

  • Anónimo
    hace 1 década

    El de algunas miradas y silencios.

    Cristina®

  • hace 1 década

    humor negro?

    qué bueno,me gustó mucho.

  • ¿Qué te parecieron las respuestas? Puedes iniciar sesión para votar por la respuesta.
  • hace 1 década

    Te superas, Pedro. Muy buen escrito. Cala hasta los huesos " ese dolor de ya no ser..." pero después vendrá la primavera y después el verano....y el muñeco debajo de la nieve no estará entonces triste.

    Se hace lo que se puede con lo que hay

    . Estar vivo es un milagro y hay que honrarlo.

    Y ya que estás con el tango ( o tu "criatura", te regalo Un fragmento de este histórico, de Mores y Discépolo :

    Cafetín de Buenos Aires

    De chiquilín te miraba de afuera,

    como esas cosas que nunca se alcanzan,

    la ñata contra el vidrio,

    en un azul de frío,

    que solo fue después viviendo,

    igual al mío

    Lilas P

  • Camila
    Lv 6
    hace 1 década

    Hermoso!!!! Amo como escribes, ¿De dónde sale? ¿Cómo es que has vivido tanto y yo sin conocerte???? Te mando un cálido abrazooo.

    Camilla

  • hace 1 década

    Es siniestro, aterrador y al mismo tiempo impalpable...

    Es el frío en que no cabe nada, no se entiende lo que hablan los demás, no ve.

    El frío implacable que destruye incluso la reserva del calor que construyó, cuando se agota el combustible, cuando se enciende la luz roja.

    No hay cómo refugiarse, no hay como hacerle frente y de repente puf! ya ni lo sientes

    te ha anestesiado, te ha adormecido y divagas, sueñas, y vuelves a reir....

    http://www.youtube.com/watch?v=O2bloDrA8dc

    Youtube thumbnail

¿Aún tienes preguntas? Pregunta ahora para obtener respuestas.