Lilas P preguntado en Arte y humanidadesPoesía · hace 1 década

¿Recuerdas a alguien de tu infancia?

.De poesía a prosa:

El tío David.

Pensar que tal vez nadie lloraría su infortunio ni su muerte era lo que me cruzaba el alma. Eso sucedía siendo yo una niña pequeña, cuando el tío David venía a casa, a eso de las siete de la tarde.

Me llamaban la atención sus ojos, una vivaz cuenca celeste, nerviosa, como las hojas sensitivas --diría yo más tarde-- Ese destino, ese transcurrir sin marca, esa soledad de insólita pensión pueblerina. Esas—sus visitas formales-- me conmovían, aunque no pudiera describirlo por entonces.

Se sentaba a la mesa de la cocina, en la cabecera opuesta a mi padre, apoyaba las manos sobre el mantel de hule y comenzaba a desgranar historias. Mi favorita era la de cuando huyó del ejército ruso, vagando por el término de cuarenta noches, bajo la luz de la luna -- la muerte cabalgaba su implacable corcel—y se casó con su novia bajo las estrellas, y sus anillos de hierba fueron bendecidos por el inescrutable Dios.

Eso lo convertía en un valiente, en un romántico insuperable.

También me gustaba mucho una en la que explicaba como luchar contra las serpientes; se había defendido de dos grandes ejemplares, según decía. En Misiones pasó unos cuantos años. Hablaba de la pobreza de los olvidados, del pan de cada día difícil de procurar.

El pan de cada día—decía—dánoslo hoy. Dánoslo hoy, repetía. Yo me imaginaba la tierra roja de Misiones, las magnolias en lo alto, y él ayudando a la gente. Cuando fue protagonista de su vida.

Y los recuerdos de Ucrania, los perros, la nieve, las casitas de nieve, los huevos de pascua que los niños pintaban.

Más tarde y en su honor escribí unos versos:

Cómo sigue la vida:

La cocina de casa

Las manos sobre el hule.

Una niña que escucha

Con interés.

No quedó nada.

Sólo yo que lo recuerdo

Y un trozo del mantel.

Lilas P

Actualización:

Muchas gracias Sócrates, lo estoy haciendo en verdad, pero como Y.R fue el lugar que me estimuló a escribir, un poco me pasa que no me resigno a tener que abandonarlo...

Actualización 2:

Diosa Milenaria, tienes razón, quise decir "en especial"

Actualización 3:

Qué conmovedor, se abre una compuerta e historia convoca historias, tiene razó Orlandocon respectoa lo que dice sobre la infancia, mucho de lo que escribo tiene que ver con esa impronta en la quelos sentidos se abrieron a la percepción del mundo, a la observación, como inaugurando esa capacidad y dejando imborrables huellas, Eugencia, tu relato....nunca te había leído...Elsa...todos ,qué bueno...hay que saber esperar....

14 respuestas

Calificación
  • Anónimo
    hace 1 década
    Respuesta preferida

    CARLITOS

    Cómo olvidar a Carlitos?

    Era mi primo hermano: dicharachero, parrandero, enamorado y jugador.

    Se gastaba su pinta! Ojos color del cielo, un bigote que lo hacía ver coqueto, piel bronceada tostada por el sol, dientes blancos que perfectamente se alineaban y quedaban al descubierto cuando regalaba una sonrisa...

    Andariego y sin anclaje ni responsabilidad, no dudaba en tomar caminos errantes dejando aquí y allá muchachas enamoradas y rendidas a sus pies, dueño de labia y buen hablar, armas que tenía a mano para conquistar por donde pasara.

    Un buen día, al final de sus tantas correrías, emprendió la última cruzada hacia la finca familiar. Mi tío José, que era igual de despreocupado y jugador, con resignación le dio el sí para que se estableciera, por fin, en la hacienda cafetera.

    Acompañado de su primo Germán, tomaron el camino que los llevaría hacia allí. Presos de la más pura desidia, hicieron tanta pereza y alargaron tanto la partida que se dejaron coger de las horas y la tarde se les vino encima.

    Entrado ya el atardecer empezaron la subida, loma arriba, entre cafetales y plataneras les esperaban hora y media de camino; a sus espaldas peroles y utensilios propios para la estadía, una colchoneta enrollada al hombro y un morral con ropa.

    A medida que avanzaban en el camino y disminuía la luz del día, el ocaso los tomó por asalto quedando todavía mucho sendero por recorrer.

    Llevaban ya un buen trecho, Germán adelante y Carlitos cubriendo la retaguardia, murmullos incesantes de insectos servían como fondo a la más queda noche que cubría a estas dos almas recelosas, en una penumbra que comenzaba a asustar…

    De repente Germán paró en seco y Carlitos se le viene encima:

    Un inesperado suceso hace que su primo quede mudo y preso del más puro pánico y terror…

    -Qué sucede? Preguntó Carlitos

    -Mira a ese hombre…

    -Hay alguien apuntándonos con una escopeta, contestó su primo.

    Carlitos otea el horizonte, agudiza bien su mirada y observa: perfectamente delineada en el paisaje, entre la penumbra y la escasa luz de la luna creciente, se ve una silueta amenazante…

    El cielo se convierte en el escenario perfecto: estrellas en el cielo de lucecitas titilantes y una luna pequeñita que adorna pero no alumbra el camino.

    -Si, parece un vigilante...

    Carlitos aclara su voz temblorosa y en un acto de valentía repentina se atreve a abordar al hombre armado:

    -Hey! Señor!!

    ...somos de la Finca la Esperanza!

    Nadie responde...

    -Hey! Yujuuuu…

    -Somos hijos de José Valencia, vamos para La Esperanza...

    Silencio mudo...

    Una y otra y otra vez le llaman la atención...

    El vigilante impávido, con su escopeta enhiesta apunta al camino.

    Se nota si el vaivén del brazo con el arma, siguiendo la dirección exacta de su objetivo…

    Carlitos y su primo tiemblan, su respiración se agita y el corazón late a millón por segundo..

    Perlas de sudor frío ya hacen su recorrido por las sienes...

    Como estatuas de piedra han quedado clavados en la mitad del camino, moverse parecería un suicidio…

    Carlitos lo piensa, medita y en cuestión de segundos le dice a su primo:

    -Si seguimos nos dan un plomazo! Lo mejor es esperar hasta que comience a clarear el día, no vaya a ser que terminemos confundidos con un par de ladrones y en la confusión nos llene de plomo!. El tipo se ve que es rudo, no atiende ni llamados ni razones.

    Germán asiente, se pega a su primo como lapa y se disponen juntos, en una pavorosa condición, a desenrollar la colchoneta y dormir allí mismo, el temor los invade y sin parpadear se aprestan a pasar la noche...

    Los cocuyos y chicharras son testigos mudos de las amenazas y pronto se convierten en compañías para una noche en que dormirán a sobresaltos...

    Vencidos por el sueño, logran conciliar casi, casi al amanecer y pasan lentamente las pocas horas que los separan de la luz del día.

    El sol asoma tímido en el horizonte y las siluetas van dando paso a las formas...

    Carlitos y Germán, compañeros de andanzas y de pillajes, miran con absoluta sorpresa y total vergüenza que, su amenazante vigía de la noche anterior se va convirtiendo en una hermosa mata de plátano, inmensa y majestuosa, que con sus hojas perfectamente delineadas e insinuantes logró engañar y atemorizar hasta el terror a dos intranquilos caminantes...

    Estaba ya claro...las hojas se movían al vaivén del viento mañanero, semejaban un brazo con escopeta que al apuntar en su dirección y confundidos con la imaginación desbordada, hicieron pasar la más negra de las noches a dos almas en pena!

    Eugenia

    Ahh....solo juntas un poco de temor con mucha imaginación!

    Feliz semana...

    Fuente(s): ©derechos reservados
  • A
    Lv 7
    hace 1 década

    Sí, Lilas!

    Recuerdo al tío Marc.

    Era el menor de varios hermanos. Huraño, pequeño de estatura y por contraposición, altanero. Brusco y directo...salvo con nosotros, sus sobrinos.

    Había cultivado con esmero de inquisidor un gran odio por uno de sus hermanos mayores. Este era toda suavidad y cortesía. El "bueno" de la familia. De voz suave y persuasiva, galante y desprendido. Nadie podía creer que podría tener las oscuridades de mezquindad e hipocresía que le eran atribuidas.

    Algo creció y los separó desde la aldea española en donde nacieron y vivieron hasta la pubertad. Algo que a mí se me escapa hasta el día de hoy, en que ambos están sepultados uno junto al otro en el cementerio de mi ciudad natal.

    Algo sabría mi padre, en el cual siempre noté una chispa de alegría profunda y sonrisa bienhechora cada vez que el tío...(adivina cuál) Marc golpeaba el llamador de la puerta, y una sonrisa abierta le transformaba el rostro. Una sonrisa abierta, sincera, sin dobleces...igual que mi tío Marc.

    Hermoso el relato de El tío David. Imagino la niña, a tí, escuchando con interés las extraordinarias historias que contaba.

    Me encantó. Abrazos, amiga.

  • Anónimo
    hace 1 década

    Que lindo!!! Me encanta leer este tipo de relatos, disfruto a lo grande.

    Mi vida esta llena de recuerdos de mi infancia, y muchas personas es que recuerdo, muchas, pero en mis recuerdos especiales esta mi padre, siempre el, y lo tengo aun gracias a la vida, gracias a Dios!.

    Saludos.

  • Anónimo
    hace 1 década

    Por supuesto, y creo que con el transcurrir de los años, aún me acuerdo de muchos con dolorosa nostalgia.

    Hermoso relato, tierno,con una descripción desplegada con minucioso cuidado y con gran habilidad, al recordarlo, con una prosa de un ritmo especial y casi mágico.

    Cuidate mucho y adelante.

    Un saludo afectuoso.

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  • hace 1 década

    ¡Lindo relato Lily!.La infancia,,la infancia,,alguien ha dicho que las cosas suceden allí por primera vez y para siempre.Quien no tiene un personaje preferido en su infancia,,ese que desde la sombra del recuerdo despliega allí algún rasgo inolvidable.Para mí es el abuelo Orlando,,no hace falta que te diga porque a mí, me pusieron Orlando, verdad ja ja ja, un hombre cultísimo, un patriarca, quien fundó la más grande Biblioteca Cervantina de América, en el Uruguay, cálido, fuerte, sensible, poeta..y con muchísima guita ja ja ja ja.Un beso,,Orlando,,,

  • anneci
    Lv 7
    hace 1 década

    recuerdo a todos los de mi infancia ,los de mi barrio Agraciada y Queguay ,a mis compañeras de escuela , del liceo no se olvidan esos bellos tiempos ,y sobre todo a mis grandes amigos y amigas de PARQUE DEL PLATA en la costa de oro de URUGUAY fuimos tan felices que es undescriptible decirlo

    la única triztesa es que la que másestábamos juntas porque vivía afuera en verano ,al lado de la casade

    mi abuelo era STELLA Y SU FAMILIA ,ELLA MURIO DE CÁNCER Y TODA SU FAMILIA DESAPARECIO EN ESAS TRISTES CONDICIONES ERA LA EDAD MÁS LINDA LA NIÑEZ Y ADOLESCENCIA ,TE DEJO MIS *** PASES BIÉN EL DÍA BESOS YO .

  • hace 1 década

    Dices mucho con pocas palabras. O tal vez es que al buen entendedor pocas palabras bastan. Tal vez hay que escribir para los buenos entendedores.

  • hace 1 década

    Pues...en lo personal no me gustó, pero deve de haber a quienes si, así que me limito a opinar esto.

  • hace 1 década

    me encantò, simplemente me encantò...

  • Anónimo
    hace 1 década

    Muy interesante y elocuente.

    Saludos

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