La fe (religiosa) ¿no es una creadora de fanáticos?

Digo, imagínense que soy un tipo carismático y logro meterle en la cabeza a la gente que yo soy la verdad. Y lo mejor de todo es que ni siquiera tengo que demostrar nada, es solo creer; toda tu vida creer y nunca cuestionar. A pesar que no obtengas ningún resultado...

Es como si la fe fuera "la policía represora del pensamiento" o el "aplacador de la voluntad" ... se me hace que es como apropósito todo esto ¿quienes son los que ganan?... los que pierden ya sabemos!

3 respuestas

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  • Aris
    Lv 4
    hace 1 década
    Respuesta preferida

    Creo que no necesariamente.

    El grado de fanatismo de una persona no es proporcional a lo carismática que sea otra persona, sino a las necesidades de creer en algo que dicho fanático posea.

    Miremoslo así:

    En tiempos de crísis, es cuando más se avoca la gente a las religiones. En especial a aquellas que son sencillas, intensas, y hablan de cosas que aquellos que la siguen no pueden alcanzar ni encuentran dentro de su vida diaria: luz, paz, contención, riqueza incalculable (aunque sea luego de la muerte), etc.

    En épocas más lejanas, las religiones hablaban de poder, de protección, de guerra, de armonía con los elementos naturales,... En fin, religiones hay para dar y tomar, pero no es precisamente la complejidad del discurso y los elementos subliminales los que generan el fanatismo por completo, sino que depende en mucha mayor medida de lo que la persona esté experimentando, las debilidades y necesidades insatisfechas que posea, y los valores con los que cargue.

    Alguien que siempre fue seguro de sí mismo y más o menos se vió entre engaños y desengaños, será mucho más reacio a creer en algo "superior" que quien toda su vida vivió en estrecho lazo con su entorno pero del cual en cierta medida depende psíquica y emocionalmente, y que además no está acostumbrado a las cosas sombrías de la vida.

    Éstos dos sujetos de prueba que acabo de poner en escena, con nombre X e Y, totalmente ficticios pero probables, tendrán diferentes formas de reaccionar frente a la aparición de alguien sumamente agradable, carismático, y que les proponga una religión.

    No obstante, el fanatismo es posible en cualquier aspecto de la vida, no solo en el religioso. Así también hay fanatismo científico, que lleva a grandes catástrofes, o económico (mucho peores), o a cualquier tipo de cosa.

    El fanatismo, en sí, es una forma del ser humano de aferrarse a algo que lo hace sentir completo, debido a la carencia de algo en su vida sin lo cual su psiquis no puede estar en armonía puesto que no está preparada. Viene a ser un tipo de obsesión pesada, por así decirlo.

    En estados así, el pensamiento es reprimido, si, pero es importante que veas que no solamente es la religión lo que puede causarlo, y que la culpa no es completamente de quien se aprovecha de ello, sino por el contrario de la sociedad, que al estar sumamente viciada y enferma genera individuos endebles y frágiles, ya sea por la presión a la que cotidianamente se ven expuestos, como a las carencias que padecen y padecieron y que no les permitieron obtener las herramientas internas para ser sujetos fuertes y seguros de sí.

  • hace 1 década

    Hola, confundes religiónes con fe y son dos cosas muy diferentes.

    Religiones hay muchas y es un elemento social que involucra a las personas en tradiciones, reglas y conductas para un único fin que generalmente es social, pero también puede ser económico.

    La fe proviene de Dios y él la da. Nadie puede tener fe, si no le ha sido dada por Dios para que pueda creer en él. La relación con Dios es personal y tiene que ver con conocer la Verdad y entender el fin y motivo del ser humano, su orígen espiritual y su trascendencia como alma inmortal.

    Un saludo

  • hace 1 década

    No, porque la verdadera fe no tiene nada que ver con el fanatismo. Vos estás hablando de gente inescrupulosa que se abusa de la ignorancia o inocencia de la gente. Esa a la larga es como la mentira que tiene patas cortas. Y la religión no aplaca la voluntad sino que la encauza hacia el bien. Tu propio bien y el de los demás. Y ganamos todos.

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