Anónimo
Anónimo preguntado en Ciencias socialesPsicología · hace 1 década

te importa hoy vivir?

a mi hoy, no.

y lo mas grave, que eso aumentará con el transcurso de los días.

tengo depresion. Se trata, pero cuesta mucho.

además, la ayuda virtual a vece parece improtante, peor en realidad es nada.

5 respuestas

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  • hace 1 década
    Respuesta preferida

    unas palabras pueden darte apuyo, pero sos vos misma la que debe fortalecerse, como un deportista invalido apra una maratón.

    tenes que buscar en vos la confianza env vos misma.

    ninguna otra persona mas puede sacarte de ahi dentro.

    es el instinto de supervivencia.

    hacé una lista de cosas buenas que tengas o hayas vivido, y quieras vivir.

    y si es corta, no importa,

    ponete ne positivo.

    estás muy angustiada, : lee esto a ver si te sirve

    La angustia. La angustia y la preocupación son gemelas inseparables. Hay cosas peores, pero la angustia y la preocupación son unos problemas que acechan a gran numero de personas.

    Entre la angustia y el miedo existe una estrecha relación.La angustia es el sentimiento que experimentamos cuando sin motivo nos preocupamos en exceso por la posibilidad de que en el futuro nos ocurra algo temido sobre lo que no tenemos control y que, en caso de que sucediera consideraríamos "terrible" o haría que nos consideráramos personas totalmente inútiles.

    También se puede definir la angustia como un sentimiento de amenaza cuya causa es por el momento desconocida pero que puede aparecer en el momento en que menos lo esperamos y revelar a todos sin excepción que somos unos incompetentes o personas totalmente ridículas

    .La angustia que experimentamos no siempre es producto de los pensamientos de autodesprecio ante la posibilidad de algún fallo o debilidad personal que pudiera hacerse público. Una segunda forma de angustia proviene de una manera de pensar común a muchas personas, de hecho, a la mayoría, y que recibe el nombre de "baja tolerancia a la frustración", o BTF.

    La idea básica que sustenta dicha BTF es: "La vida debería ser fácil y transcurrir por donde quiero sin demasiados problemas y molestias; y si no es así, es horrible y no puedo soportarlo."

    Si acepta esta idea, se encontrará cogido en la "trampa de la comodidad". Algunas variaciones típicas son: "debo sentirme bien", "No debo sentirme angustiado", "Debo ser frío, mantener la calma y el sosiego".

    Con estas ideas, y dado que lo más probable es que nos empecemos a sentir mal en el mismo momento en que nos entreguemos a este tipo de pensamientos, lo normal será que suframos un ataque de angustia.

    Se puede llegar a sentir angustia por miedo a sentir angustia.La angustia es un círculo vicioso. Una vez que se ha experimentado la angustia "sin razón alguna", aparece una actitud angustiada ante la perspectiva de sentir angustia.

    Aparecen pensamientos del tipo de "sería horrible si empezara a sentirme angustiado". Pensar de ese modo nos provoca la angustia. Inmediatamente, notamos la angustia y pensamos algo así como "es terrible, me estoy angustiando".

    Esto lleva a incrementar la angustia, que a su vez nos hace pensar cosas tales como "Estoy perdiendo el control. ¿Y si me desmayo (o me coge un ataque de pánico, o cometo una locura, o me da un ataque al corazón)? Sería terrible." La angustia crece por momentos y nos conduce a pensamientos cada vez más angustiantes.

    El proceso se desarrolla con gran rapidez y de lo único que somos conscientes es de un progresivo sentimiento de pánico.Además, a muchas personas les ocurre que "respiran excesivamente" cuando sienten angustia, lo que las conduce a inspirar un exceso de oxígeno y, paradójicamente, sentir que necesitan inspirar más aire cuando en realidad necesitan menos.

    La respiración excesiva provoca sensaciones de mareo y de vértigo, así como palpitaciones. No sabiendo esto, es fácil pensar que esas sensaciones son una prueba de que algo en nosotros no funciona correctamente, y ese pensamiento produce aún más ansiedad, lo que refuerza el círculo vicioso.

    Hay muchas personas que combaten las situaciones que les provocan angustia con una serie de conocidas técnicas pensadas para distraerse de la angustia (relajación, contar hasta diez, beber, etc.). Pueden ser útiles a corto plazo pero en general no resuelven el problema. Veamos qué se puede hacer. En primer lugar, distinguir entre lo "incómodo" y lo "terrible".

    S probable que para nosotros "terrible" signifique el fin del mundo. La ansiedad no es el fin del mundo. Es incómoda, incluso muy incómoda, pero no es terrible a no ser que así la definamos. Si definimos la ansiedad como una sensación terrible estaremos dando otra vuelta al círculo vicioso.

    Así pues, para empezar, cuando se sienta angustiado, demuéstrese a sí mismo que la angustia es incómoda, mala, inconveniente, pero no es peligrosa ni es el fin del mundo.En segundo lugar, demuéstreselo en la situación que habría querido evitar.

    Parece simple, y lo es; pero no es fácil. Recuerde esta distinción, es importante. Se ha acostumbrado a pensar que la ansiedad es terrible y su cuerpo reacciona conforme a esa definición. Cuesta cierto tiempo acostumbrarse a pensar que la ansiedad, aunque muy incómoda, no es terrible.

    Y todavía pasa más tiempo antes de que el cuerpo reaccione conforme

    Fuente(s): La frustración. Toda acción inteligente tiende siempre a conseguir un fin determinado. El labrador siembra para recoger una cosecha. El financiero invierte para conseguir unos beneficios. La secretaria sonríe para agradar a su jefe y el niño se arroja al suelo para que su madre lo tome en brazos. Existen, sin embargo, numerosos factores variables que escapan al control del individuo y que impiden, a menudo, que la acción de los frutos apetecidos: el labrador pierde su cosecha por causa del mal tiempo; el financiero se ve sorprendido por una crisis que da al traste con sus beneficios, la secretaria tiene que sufrir la hostilidad de un jefe con úlcera de duodeno, y el niño se cansa de llorar en el suelo sin que su madre, ocupada en hablar por teléfono con una amiga, le preste la menor atención. Las expectativas fallidas y la consiguiente sensación de fracaso sumen al labrador, al financiero, a la secretaria y al niño en la más desoladora frustración. La frustración se produce cuando las expectativas del individuo no coinciden con los hechos reales. Lo que frustra no es tanto la adversidad como el hecho de que los acontecimientos no se produzcan como uno esperaba. El inmaduro espera que los acontecimientos se sucedan siempre del modo que más le conviene. Cuando esto no es así, le resulta difícil aceptar que sus previsiones eran incorrectas y que había concebido unas expectativas infundadas. Lo común en estos casos es buscar un culpable, porque resulta más fácil que aceptar el propio error. Con la madurez, el hombre se hace menos iluso, espera menos de la vida y se aproxima más en sus expectativas a la realidad. El inmaduro, sin embargo, es más proclive a los grandes batacazos. Vive de ilusiones y cosecha desencantos. Tiene una idea subjetiva del mundo y todos sus deseos los transforma inmediatamente en expectativas. No cuenta para nada con los imponderables y factores variables. Se cree el centro del universo. Está tan centrado en sí mismo que todo lo toma de un modo personal. En la adversidad, culpa al destino o a otra persona de actuar contra él. Y jamás, jamás se detiene a pensar que puede ser él el equivocado. Lo más grave, sin embargo, de la inmadurez es la óptica miope que tiene de la vida: sólo considera lo inmediato. Ignora la lección que encierra toda contrariedad. No entiende que la vida funciona con una estrategia a largo plazo y que cada pequeña derrota personal que nos inflige no es más que una sabia preparación para ayudarnos a ganar la gran batalla final contra la ignorancia. Siempre ocurre lo que tiene que ocurrir, lo mejor; aunque, a veces, nuestra apreciación subjetiva nos haga ver un mal donde solamente hay un bien disfrazado. El dolor, la frustración, el desengaño no son castigos. Son cosas positivas. Son lecciones, si se saben considerar con la perspectiva adecuada. Observa a un jugador novel de ajedrez. Mueve sus peones alegremente, buscando resultados inmediatos, sin pensar en las consecuencias ulteriores de sus movimientos. Se excita e ilusiona prematuramente si consigue alguna ventaja parcial y, finalmente, se frustra cuando pierde la partida. ¿No recuerda esto el modo de actuar en la vida del inmaduro? EL hombre de experiencia, por el contrario, analiza objetivamente todas las posibilidades. Piensa en el resultado final y no se inquieta por los pequeños reveses que ha previsto ya como inevitables. El inmaduro se rebela contra su sino cuando éste le es adverso y trata de modificar el curso de los acontecimientos para acomodarlos a sus deseos. El resultado es que su frustración no conoce límites. La actitud del sabio es diferente. Acepta las cosas como vienen y trata de fluir con ellas. En lugar de intentar modificar el destino, que es inexorable, se adapta a los acontecimientos. Cuando algo no sale como él lo tenía previsto, busca enseguida modificar su óptica. La frustración es moneda corriente en nuestra sociedad, compuesta en su mayoría por individuos emocionales e inmaduros que confunden sus sueños e imaginaciones con la realidad. Pero no existe para el hombre de experiencia que tiene su vista puesta en el horizonte y sabe que cada traspiés, al fin y al cabo, le acerca más rápidamente a su objetivo.
  • Tara
    Lv 6
    hace 1 década

    A mí sí me importa vivir y te lo digo con conocimiento de causa porque en la adolescencia pasé por una depresión que me quitó por completo las ganas de vivir, no le encontraba el sentido a la vida.Pero sabés qué?.LUCHÉ Y LO SUPERÉ. Valió la pena luchar? POR SUPUESTO!!!! Porque mi vida fue preciosa y es preciosa todavía.Me pasaron cosas muy lindas y puedo decir que soy muy feliz.Y sabés que es lo mejor de haberlo superado totalmente?, Que nunca más cuando derrotás a la depresión volvés a caer en ella.No te entregues, fortalecete espiritualmente pedile a Dios que te cure.Yo no recurrí a psicólogos rezé le pedí al Espíritu Santo que me curara y Él obró.Usá la fe.Saludos!

  • hace 1 década

    vivir: claro que si, sobrevivir: claro que no...

  • GALI
    Lv 4
    hace 1 década

    BUSCA PALABRAS DE SUPERACIÓN Q CALMARAN UN POCO TU EXISTIR.

    no sientas asi, la vida es bella y tener q vivir las adversidades es parte de ella, piensa en la gente q en estos momentos se encuentra debatiendose entre la vida y la muerte, y tu deceandote morir o estar sin ganas de nada.

    tontina....

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  • Anónimo
    hace 1 década

    Si... a mi si me inthereza vivir, hay muchaz qOsas que aun nO experimenthO, muchOs cnthimienthOs i muchas persOnas qe aun nO qonOzqO, a prezar de qOmO zthamOz viviendO el ahOra, ez impOrthanthe qe jamaz dejemOz de creer qe nOzotrOz pOdemOz zer felicez i vivir plenamenthe zin impOrthar lO qe le zthe pazandO al mundO... a mi me guztha vivir qada día qOmO zi fuera el ulthimO... pOr qe ze qe zi alguna vez zufri thOdo a zu thiempO me zera reqOmpenzadO i zi nO ez azi igual vivire i vivO feliz... i cuandO zthOy deprimida O trizthe... trathO de penzar en lO pOzithivO i en laz qOzaz buenaz qe thambn me han pazadO...

    i pues avcz thambn me ayuda a penzar qe muchaz perzOnaz zthan en una zithuaciOn muchO peOr a la mia i aun azi ziguen luchandO i nO c dan pOr vencidOz... i viven muy bien...

    en realidad ez mejOr qe pienzez en laz qOzaz buenaz!!!

    un zaludO!!

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