Cesar Milstein, científico argentino, premio Nobel en ciencias? quién fue? Que hizo por la humanidad?

"Rescate histórico"

-Qué saben de este gran hombre?

Sus ideas, ideales, aportes, alguna anécdota que nos permita conocerlo más?...Raza, religión, creencias, frases...todo será más que bienvenido!!

Como siempre, gracias a los que se tomen la molestia de colaborar con el recuerdo de este gran hombre. Cariños a todos.

Actualización:

Gracias Happy, Gracias Nenna, Gracias Patry.Respuestas ESTUPENDAS todas. Dos enfocadas a su obra. Una a lo que hace a su vida personal. Muy valiosas para mi. Hermoso aprender de quiénes saben tanto como Uds.

Feliz semana. Abrazo cordial.

Actualización 2:

Mil gracias Fanny. De eso se trata, de rescatar del olvido a aquellos argentinos que tanto han hecho para la humanidad. Nos revelas cosas muy valiosas. Aspectos tal vez desconocidos de este grande que Milstein.

4 respuestas

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  • Anónimo
    hace 1 década
    Respuesta preferida

    Este científico argentino, inmunólogo y biólogo molecular de prestigio universal, nació el 8 de octubre de 1927, y murió a la edad de 74 años, el domingo 24 de marzo de 2002. Su nombre va unido a la puesta a punto en 1975 de la tecnología de los hibridomas para la producción a gran escala de anticuerpos monoclonales de elevada especificidad. Su artículo, que firma con Georges K. Köhker publicado en la revista británica Nature en 1975 (vol. 256: 495-97) lleva por título “Continuous Cultures of Fused Cells Producing Antibody of Predefined Specificity” y es uno de los más citados en la literatura biomédica de vanguardia con un alto factor impacto. Su extraordinario impacto se ha dejado sentir no sólo en la investigación básica, sino muy especialmente en la industria biotecnológica permitiendo una revolución paradigmática en el seno las ciencias biomédicas. Un aspecto esencial del carácter aplicado de esta metodología ha sido el desarrollo de nuevos fármacos y de tests diagnósticos de importancia clínica, que tienen hoy en día relevancia en diversos campos de la medicina y la biología tales como el cáncer, el manejo de la artritis, los kits para diagnóstico de embarazo y la prevención del rechazo de injertos (trasplantes).

    De familia judía, se licenció en química por la Universidad de Buenos Aires en 1945. Bajo la dirección del Profesor A. O. Stoppani, en el departamento de bioquímica, realizó su tesis doctoral sobre la cinética del enzima aldehido deshidrogenasa, sin contar con ningún tipo de ayuda económica. Se doctoró en 1957. Al año siguiente, con una beca del British Council trabajó con Malcolm Dixon en el departamento de bioquímica de la universidad de Cambridge, investigando en el mecanismo de activación por metales del enzima fosfoglucomutasa, obteniendo en 1960 su segundo doctorado. Al año siguiente regresó a Argentina como Jefe de Division de Biología Molecular en el Instituto Nacional de Microbiología continuando sus trabajos sobre enzimología. Un golpe militar y un ambiente políticamente hostil en contra de los intelectuales y científicos, le obligan a volver a Cambridge en 1963 incorporándose a la División de Química de Proteínas del Laboratorio de Biología Molecular del Medical Research Council, cuyo director era en ese momento el dos veces Premio Nobel de Química, Fred Sanger. Fue él quien le animó a volcar sus esfuerzos hacia la inmunología, investigando en la estructura y la genética del sistema inmunitario, un terreno entonces virgen y apasionante. Milstein aceptó el desafío. Estando en Cambridge a los 36 años, pasó a formar parte del Laboratorio de Biología Molecular y trabajó en el estudio de la inmunoglobina, adelantando el entendimiento a cerca del proceso por el cual la sangre produce anticuerpos –las proteínas encargadas de combatir a la presencia de cuerpos extraños o antígenos. Junto a G. Köhler desarrolló una técnica para crear anticuerpos con idéntica estructura química, que denominó anticuerpos monoclonales.

    Las líneas celulares que se cultivaban en el laboratorio producían una “mezcla” de anticuerpos y morían rápidamente. Milstein y Köhler diseñaron un sistema para “inmortalizar” clones de células B productoras de anticuerpos de especificidad única. Para ello fusionaron células de mieloma (un tumor de células plasmáticas) con linfocitos B productores de anticuerpos procedentes de los bazos de ratones a los que previamente se les había inmunizado frente a un antígeno determinado; se obtenía de este modo un hibridoma, capaz de sintetizar y segregar indefinidamente inmunoglobulinas (anticuerpos) de idéntica especificidad clonal, que sólo reaccionan específicamente con el antígeno inductor de la respuesta inmunológica.

    Una aportación crucial de Milstein a la inmunología y a la biología molecular fue el mejor conocimiento de las bases moleculares del reordenamiento (por mecánica combinatorial) de los genes de la línea germinal (somáticos) que codifican para las inmunoglobulinas. Milstein descubrió las llamadas mutaciones somáticas aceleradas o hipermutaciones que permitirían explicar la generación de la diversidad de las regiones variables de las cadenas ligeras y pesadas de los anticuerpos. Ello fue posible al comparar las secuencias de las regiones variables de los segmentos génicos de la línea germinal V, J y D.

    Milstein y Köhler compartieron el Premio Nobel de Medicina y Fisiología en 1984 con Niels Kaj Jerne, un inmunólogo que dio cuenta de la regulación del sistema immunológico a través de una fina red balanceada de idiotipos y antiidiotipos.

    Obras

    * La especificidad en el desarrollo y control del sistema inmunológico y por el desarrollo de los anticuerpos monoclonales.

    * Los anticuerpos monoclonales: la curiosidad como fuente de riqueza.

    Citas de Milstein

    "Soy un antitotalitario, un antimilitarista y un antinacionalista. Creo que los nacionalismos son el opuesto de la ciencia, que es universal". (César Milstein, poco después de recibir el Nobel de Medicina, en 1984).

    "Por supuesto que me apasiona la idea de poder viajar con cierta frecuencia (a la Argentina), pero más en calidad de turista que otra cosa. Aquí (Inglaterra) yo he armado mi vida, tengo mi amigos y colaboradores, mi casa. Yo no hubiera querido irme. Yo me formé en la Argentina y sé que si me merezco este premio es también por el esfuerzo que mi país hizo por mí". (En 1984, al explicar por qué no volvía al país).

    "Los políticos, que a menudo toman las decisiones sobre el camino a seguir por la ciencia, no están por cierto en mejores condiciones para elegir que los propios científicos. A veces, con suerte, le creen a uno u otro científico. En el mejor de los casos, no le creen a ninguno". (En agosto de 1991).

    "En el campo curativo deberá pasar mucho tiempo hasta que se encuentre un remedio eficaz (contra el sida). Los gobiernos no están gastando demasiado dinero en la investigación contra la enfermedad". (En setiembre de 1994, consultado por el avance de la epidemia del sida).

    "A los viejos déjennos en paz. Nada de repatriación. Promuevan a los científicos jóvenes". (Le dijo al ex vicepresidente Carlos "Chacho" Alvarez, en abril de 2000, cuando lo invitó a regresar al país. En 1993, rechazó el ofrecimiento del Ministerio de Salud).

    “En general, en ciencia es muy difícil saber cuáles son los temas que se deben investigar. Esa es una lección que no aprenden los políticos, que quieren dirigir la ciencia. No se la puede dirigir porque no sabemos adónde va. Usted no puede decir ‘Yo quiero curar el cáncer, no me vengan con problemas de ADN, genes o conocimientos básicos’. La respuesta es ‘Entonces, nunca va a curar el cáncer”. (8/1/1995, Revista Viva, Clarín)

    “Soy químico. Y el Nóbel de Medicina fue un accidente en mi vida. Pero me siento menos culpable cuando pienso que Federico Leloir ganó el de Química y era médico", dijo con motivo de celebrarse el Día del Médico al diario La Nación. (27/11/1999)

    Fuente(s): Cesar Milstein, in memoriam. El rincón de la ciencia.
  • hace 1 década

    HermosO recuerdo ara un gran hombre, IN MEMORIAM

    Cuando hoy la foto de César Milstein vuelva a dar vuelta al mundo, y esta vez por un hecho que entristece a la comunidad científica toda, se verá a un hombre mayor. Pero no fue así como yo lo conocí.

    Corrían los turbulentos años cincuenta y yo empezaba mi carrera en el campo de la química, cuando la facultad estaba en la calle Perú. La presidencia de Perón se caracterizó por los constantes problemas con los estudiantes, siempre había movilizaciones, actos y protestas. Y alguien infaltable en la organización de toda esta actividad política era César Milstein. Era imposible no conocerlo, porque los discursos en los pasillos eran moneda corriente.

    Si bien este compromiso fue una distracción, la química logró atraparlo con un hechizo mucho más fuerte.

    Yo era menor, pero igual nos hicimos muy amigos en la facultad porque, como no éramos muchos y pasábamos todo el día ahí, nos conocíamos todos.

    Y después la vida cruzó nuestros caminos una y otra vez.

    Primero en la década del 60, cuando trabajó en el Malbrán, y luego, cuando el doctor ya había fijado su residencia en Gran Bretaña, tuve el honor de ser uno de sus becarios y trabajar bajo sus órdenes en el laboratorio. En realidad, decir bajo sus órdenes no retrata con fidelidad nuestra relación en ese momento porque conmigo tenía mucha confianza. Pero eso no impidió que viviera en vivo y en directo su metódico y estricto método de trabajo. Era un hombre que no perdía el tiempo. De hecho, hace casi veinticinco años que, por razones de salud, debía caminar todos los días, y se llevaba un grabador para adelantar comentarios a sus ayudantes o su secretaria.

    Pero estas caminatas prescriptas por el médico no eran ajenas a la personalidad de Milstein, que siempre fue muy deportista. En sus repetidas visitas a la Argentina para ver a su familia, que aún reside en el país, nunca dejaba de irse de excursión a la Patagonia, donde le encantaba acampar, sortear rápidos, escalar.

    Fue allí, si no me equivoco, donde tuvo su primer contratiempo serio de salud, y tuvo que lidiar con problemas circulatorios durante sus últimos veinte años de vida.

    Pero César Milstein trabajó hasta sus últimos días. En este momento se abocaba al estudio de la evolución en la formación del anticuerpo, tema que le fascinaba.

    A nadie le quedan dudas de que será recordado indeleblemente en la historia de la ciencia. Su desarrollo de los anticuerpos monoclonales en 1975, que nueve años después le valió el premio Nobel, fue un hito que torció el rumbo de la investigación en el campo de los anticuerpos y que en la actualidad es aprovechado por muchas disciplinas relacionadas con la biología.

    Pero a mí me gustaría arriesgarme y afirmar que es una de las personalidades científicas más importantes del siglo XX. Sus investigaciones y descubrimientos son tan trascendentes que estoy seguro de que no me equivoco al incluirlo entre el selectísimo grupo de los diez investigadores más importantes e influyentes del siglo.

    El último adiós será, sin duda, con una merecida reverencia.

    El autor es doctor en Química e investigador de la Fundación Campomar.

    Fuente(s): La NACION
  • Anónimo
    hace 1 década

    Lo conocí personalmente, era amigo de mi familia, tenía la humildad de los grandes, como lo que ha hecho a nivel científico te lo han contestado te cuento algo sobre él, jugaba al ajedrez con mi tío también cientíco, y eso los hacía feliz,quería trabajar en Argentina, tenía mucho para dar, pero no tenía elementos, y eso le causaba gran tristeza, lo quiero mucho aún, lo sigo admirando, admiro a ese hombre que vestia sencillamente y trataba de pasar desapercibido, ara más datos, era judío, un recuerdo hermoso, gracias

  • Anónimo
    hace 1 década

    César Milstein (Bahía Blanca, Argentina, 8 de octubre de 1927 – Cambridge, Inglaterra, 24 de marzo de 2002) fue un bioquímico argentino nacionalizado británico, ganador del Premio Nobel de Medicina en 1984.

    Biografia [editar]Nacido en la ciudad de Bahía Blanca el 8 de octubre de 1927, en el seno de una familia judía, donde permaneció hasta 1945, cuando se trasladó a la Capital Federal para estudiar en la Universidad de Buenos Aires. Se graduó de Químico en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, a los 25 años de edad,[1] y cuatro años más tarde, en 1956, recibió su doctorado en Química y un premio especial por parte de la Sociedad Bioquímica Argentina;[2] obtuvo su primer doctorado como biólogo celular, por su tesis sobre enzimas.

    Fue becado por la Universidad de Cambridge donde consiguió su segundo doctorado en 1960, trabajando bajo la dirección del bioquímico molecular Frederick Sanger.

    Milstein regresó a la Argentina en 1961 para hacerse cargo de la División de Biología Molecular del Instituto Nacional de Microbiología, pero sólo estuvo un año en el cargo para regresar a Inglaterra tras el golpe militar de 1962.

    Estando en Cambridge a los 36 años, formo parte del Laboratorio de Biología Molecular y trabajó en el estudio de las inmunoglobinas, adelantando el entendimiento acerca del proceso por el cual la sangre produce anticuerpos –las proteínas encargadas de combatir a la presencia de cuerpos extraños o antígenos. Junto a G. Kölher desarrolló una técnica para crear anticuerpos con idéntica estructura química, que denominó anticuerpos monoclonales.

    En 1983, Milstein fue nombrado jefe y director de la División de Química, Proteínas y Ácidos Nucleicos de la Universidad de Cambridge. Por su trabajo en el desarrollo de anticuerpos monoclonales obtuvo el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1984.

    A pesar de que lo hubiera hecho enormemente rico, Milstein no registró ninguna patente por su laureado descubrimiento, pues pensaba que era propiedad intelectual de la humanidad y como tal lo legó. De acuerdo a sus convicciones, su trabajo carecía de interés económico y sólo poseía interés científico.

    Falleció el 24 de marzo de 2002 en Cambridge, Inglaterra, víctima de una afección cardíaca, a los 74 años de edad.

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