CésarT preguntado en Arte y humanidadesFilosofía · hace 1 década

¿Existe el fin a la búsqueda de nuestra felicidad?

o es algo incontrolable?

y si cuando llega..., entonces sentiremos que ya hemos cumplido con lo necesario en esta vida y es hora de terminar con el viaje para pasar a la muerte?

21 respuestas

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  • hace 1 década
    Respuesta preferida

    La felicidad no es "una meta", sino "el camino de todos los días, del aquí y el ahora mismo"

    Fernando Peiró..

    Fuente(s): ¡¡¡¡¡¡¡LUZ F.¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
  • hace 1 década

    Discúlpame, ni se busca , ni llega la felicidad, no esta afuera , es obra de mi interior. Es un estado interior, que muchos tergiversan al hacerlo como tu lo planteas, de afuera hacia dentro, "Tu me haces feliz", Soy Feliz porque me quieres", "El día que tenga dinero seré Feliz" son solo expresiones que indican Dependencia, sometimiento, apego, recelo, posesión, EGO. Y allí no esta la felicidad, por eso muchos mueren persiguiéndola, y no encontrándola. !!!! Pues Si, esos les llega el fin buscándola, tienes razón ¡¡¡¡.

  • Anónimo
    hace 1 década

    "Cuenta la leyenda que antes de que la humanidad existiera, se reunieron varios duendes para hacer una travesura.

    Uno de ellos dijo:

    -Pronto serán creados los humanos. No es justo que tengan tantas virtudes y tantas posibilidades. Deberíamos hacer algo para que les sea más difícil seguir adelante. Llenémoslos de vicios y de defectos; eso los destruirá.

    El más anciano de los duendes dijo:

    -Está previsto que tengan defectos y dobleces, pero eso sólo servirá para hacerlos más completos. Creo que debemos privarlos de algo que, aunque sea, les haga vivir cada día un desafío.

    -¡¡¡Qué divertido!!! -dijeron todos.

    Pero un joven y astuto duende, desde un rincón, comentó:

    -Deberíamos quitarles algo que sea importante...¿pero qué?

    Después de mucho pensar, el viejo duende exclamó:

    -¡Ya sé! Vamos a quitarles la llave de la felicidad.

    -¡Maravilloso... fantástico...excelente idea! -gritaron los duendes mientras bailaban alrededor de un caldero.

    El viejo duende siguió:

    -El problema va a ser donde esconderla para que no puedan encontrarla.

    El primero de ellos volvió a tomar la palabra:

    -Vamos a esconderla en la cima del monte más alto del mundo.

    A lo que otro miembro repuso:

    -No, recuerda que tienen fuerza y son tenaces, escalarían el monte y el desafío terminará.

    El tercer duende dijo:

    Elijamos algún planeta. A lo cual los otros dijeron: no, recuerda su inteligencia, algún día inventarán una nave que pueda viajar a otros planetas y la descubrirán.

    Un duende viejo, que había estado escuchando en silencio se puso de pie y dijo:

    -Creo saber dónde ponerla, debemos esconderla donde nunca la buscarían

    Todos voltearon asombrados y preguntaron.

    -¿Dónde?

    -El duende respondió:

    -La esconderemos DENTRO DE ELLOS MISMOS... muy cerca de su corazón.

    La risa y los aplausos se multiplicaron. Todos los duendes reían:

    -¡ Ja...Ja... Ja...! Estarán tan ocupados buscándola fuera, desesperados, sin saber que la traen consigo todo el tiempo.

    -Los hombres tienen el deseo de ser felices, tarde o temprano alguien será suficientemente sabio para descubrirla y se lo dirá a todos.

    -Quizás suceda así -dijo el más anciano de los duendes-, pero los hombres también poseen una innata desconfianza de las cosas simples. Si ese hombre llegara a existir y revelara que el secreto está escondido en el interior de cada uno .... nadie le creerá.

    Encontrar el sentido de tu vida es descubrir la llave de la felicidad.

    -La felicidad está en nosotros mismos,nosotros venimos a ser felices

    en esta vida.

    Saludos!!

  • hace 1 década

    Mi felicidad consiste en que sé apreciar lo que tengo y no deseo con exceso lo que no tengo

    Tolstoi

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  • hace 1 década

    La Felicidad, para mi es una actitud ante la vida, es aprovechar las oportunidades, el sentirte contento cuando logras algo, el saber disfrutar un buen momento. si tenemos una actitud positiva y nos sentimos felices buscaremos ser mejores integralmente y nuestro viaje no terminara... siempre hay algo q hacer mejor.

  • Anónimo
    hace 1 década

    es incontrolable

    y cuando llega, no se queda

  • Anónimo
    hace 1 década

    hola!

    llevo 27 años buscandola, tuve momentos de felicidad, pero nunca llego a ser plena! las cosas feas duelen mucho es por eso q perduran mas, y siempre opacan la felicidad!

    saludos!

  • Hola Amigo

    El ser feliz nunca tiene un final mientras hay vida, tampoco se

    busca solo es algo que vamos elaborando con esfuerzo y

    apostando que podemo ser felices, la felicidad no es eterna

    son solo momentos y cuando nos llega o nos toca hay que

    vivirlos a pleno y luego poner todas nuestras pilas para seguir

    recopilando momentos que hacen que nuestra vida se sienta

    plena y completa, la felicidad ni se busca ni se encuentra, solo

    llega según como vivimos, no existe un final, solo llega eso

    como todo lo que es la vida cuando la muerte se presenta.

    Un besito grande

    Luna

  • Anónimo
    hace 1 década

    La revelación nos da a conocer el estado de santidad y de justicia originales del hombre y la mujer antes del pecado: de su amistad con Dios nacía la felicidad de su existencia en el paraíso.

    La tarea misionera implica un diálogo respetuoso con los que todavía no aceptan el Evangelio . Los creyentes pueden sacar provecho para sí mismos de este diálogo aprendiendo a conocer mejor "cuanto de verdad y de gracia se encontraba ya entre las naciones, como por una casi secreta presencia de Dios" . Si ellos anuncian la Buena Nueva a los que la desconocen, es para consolidar, completar y elevar la verdad y el bien que Dios ha repartido entre los hombres y los pueblos, y para purificarlos del error y del mal "para gloria de Dios, confusión del diablo y felicidad del hombre"

    La enseñanza de la Iglesia afirma la existencia del infierno y su eternidad. Las almas de los que mueren en estado de pecado mortal descienden a los infiernos inmediatamente después de la muerte y allí sufren las penas del infierno, "el fuego eterno" . La pena principal del infierno consiste en la separación eterna de Dios en quien únicamente puede tener el hombre la vida y la felicidad para las que ha sido creado y a las que aspira.

    Al fin de los tiempos el Reino de Dios llegará a su plenitud. Después del juicio final, los justos reinarán para siempre con Cristo, glorificados en cuerpo y alma, y el mismo universo será renovado

    La Iglesia ... sólo llegará a su perfección en la gloria del cielo...cuando llegue el tiempo de la restauración universal y cuando, con la humanidad, también el universo entero, que está íntimamente unido al hombre y que alcanza su meta a través del hombre, quede perfectamente renovado en Cristo

    La Sagrada Escritura llama "cielos nuevos y tierra nueva" a esta renovación misteriosa que trasformará la humanidad y el mundo (2 P 3, 13; cf. Ap 21, 1). Esta será la realización definitiva del designio de Dios de "hacer que todo tenga a Cristo por Cabeza, lo que está en los cielos y lo que está en la tierra" (Ef 1, 10).

    En este "universo nuevo" (Ap 21, 5), la Jerusalén celestial, Dios tendrá su morada entre los hombres. "Y enjugará toda lágrima de su ojos, y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado" (Ap 21, 4;cf. 21, 27).

    Para el hombre esta consumación será la realización final de la unidad del género humano, querida por Dios desde la creación y de la que la Iglesia peregrina era "como el sacramento" (LG 1). Los que estén unidos a Cristo formarán la comunidad de los rescatados, la Ciudad Santa de Dios (Ap 21, 2), "la Esposa del Cordero" (Ap 21, 9). Ya no será herida por el pecado, las manchas (cf. Ap 21, 27), el amor propio, que destruyen o hieren la comunidad terrena de los hombres. La visión beatífica, en la que Dios se manifestará de modo inagotable a los elegidos, será la fuente inmensa de felicidad, de paz y de comunión mutua.

    La virtud de la esperanza corresponde al anhelo de felicidad puesto por Dios en el corazón de todo hombre; asume las esperanzas que inspiran las actividades de los hombres; las purifica para ordenarlas al Reino de los cielos; protege del desaliento; sostiene en todo desfallecimiento; dilata el corazón en la espera de la bienaventuranza eterna. El impulso de la esperanza preserva del egoísmo y conduce a la dicha de la caridad.

    ‘Bienaventurados los pobres en el espíritu’ (Mt 5, 3). Las bienaventuranzas revelan un orden de felicidad y de gracia, de belleza y de paz. Jesús celebra la alegría de los pobres, a quienes pertenece ya el Reino (Lc 6, 20)

    El Verbo llama ‘pobreza en el Espíritu’ a la humildad voluntaria de un espíritu humano y su renuncia; el apóstol nos da como ejemplo la pobreza de Dios cuando dice: ‘Se hizo pobre por nosotros’ (2 Co 8, 9)

    El Señor se lamenta de los ricos porque encuentran su consuelo en la abundancia de bienes (cf Lc 6, 24). ‘El orgulloso busca el poder terreno, mientras el pobre en espíritu busca el Reino de los cielos’ (S. Agustín, serm. Dom. 1, 3). El abandono en la providencia del Padre del cielo libera de la inquietud por el mañana (cf Mt 6, 25-34). La confianza en Dios dispone a la bienaventuranza de los pobres: ellos verán a Dios.

    El deseo de la felicidad verdadera aparta al hombre del apego desordenado a los bienes de este mundo, y tendrá su plenitud en la visión y la bienaventuranza de Dios. ‘La promesa de ver a Dios supera toda felicidad. En la Escritura, ver es poseer. El que ve a Dios obtiene todos los bienes que se pueden concebir’ (S. Gregorio de Nisa, beat. 6).

    Corresponde, por tanto, al pueblo santo luchar, con la gracia de lo alto, para obtener los bienes que Dios promete. Para poseer y contemplar a Dios, los fieles cristianos mortifican sus concupiscencias y, con la ayuda de Dios, vencen las seducciones del placer y del poder.

    En este camino hacia la perfección, el Espíritu y la Esposa llaman a quien les escucha (cf Ap 22, 17) a la comunión perfecta con Dios.

    Allí se dará la gloria verdadera; n

  • hace 1 década

    Dice una cancion:

    La felicidad no es un puerto

    la felicidad no es un lugar

    la felicidad es una forma de navegar

    por esta vida que es la mar...

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