Anónimo
Anónimo preguntado en Arte y humanidadesHistoria · hace 1 década

Me puedes escribir un resumen del libro "Ser humano en Auschwitz" de Charles Papiernik

Me puedes escribir un resumen del libro "Ser humano en Auschwitz" de Charles Papiernik

4 respuestas

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  • hace 1 década
    Respuesta preferida

    Sobre el libro de Conversaciones con Charles Papiernik: como se puede no ceder a los instintos de la bestialización cuándo cada minuto es una eternidad.

    Ser humano en Auschwitz. Conversaciones con Charles Papiernik. Acervo Editorial. Memoria.

    Pasar el infierno de Auschwitz preservando la imagen humana: ¿Cómo se hace, cómo se consigue? Hay un dicho judío que dice: "allí donde no hay gente, esfuérzate por ser tú un hombre". Charles Papiernik, que sobrevivió Auschwitz, trata de darnos ese mensaje en su libro, que no siempre es lineal ni fácil de captar.

    No son experiencias que se pueden transmitir ni comprender sin haber estado allí. Aunque escuché a Charles contarme infinitas veces relatos acerca de lo que le sucedió en aquella época, no creo que haya llegado a entenderlo, o que él hubiera podido transmitirlo. Cada minuto era toda una vida, llena de terror, de incertidumbre y también de fortaleza humana que debía ser renovada constantemente.

    ¿Dónde estaba la fuente de dicha fortaleza? En los años pasados en la ieshivá jasídica, en su activismo en el Bund en Polonia y luego en la Juventud Socialista en Francia? ¿O tal vez en algo más profundo que le fue transmitido en su casa, por el entorno judío, por la profunda identificación con valores que luego mantuvo en situaciones extremas?

    En Auschwitz los enemigos eran muchos: no sólo los nazis y sus servidores, sino los propios compañeros podían llegar a serlo. Cuando el hambre arreciaba y un mendrugo más de pan podía marcar la diferencia entre la vida y la muerte, ¿no era una gran tentación quitárselo al compañero y de esa manera prolongar la propia, aunque eso fuese a costa del prójimo? De esa manera se confirmaría la teoría bestial de los nazis: "para que un hombre viva, otro debe morir".

    Sin embargo, no todos se sometieron a ese designio. Preservar la humanidad, la vigencia de los valores humanos esenciales, era allí tan significativa, quizás más que en cualquier otra parte o situación.

    Pero en tales circunstancias, que están más allá de todo lo imaginable, comportarse como un hombre, no ceder a los intentos de bestialización, se torna un verdadero acto de resistencia que sólo puede efectivizarse si persiste la esperanza, por más remota que sea, de que finalmente el mal será vencido y que aunque tarde, finalmente se impondrá.

    Charles me contó en más de una oportunidad que uno de los hechos que le hizo tener fe en la derrota final de los nazis fue la lectura casual y peligrosa por cierto, de un diario que uno de los guardias nazis había traído de su casa, cuando regresó de un franco. Allí el periódico alemán anunciaba que el ejército alemán había sufrido una gran derrota en Stalingrado. Como es sabido, esa derrota marcó un vuelco total en la marcha de la guerra. Fue el comienzo del fin o el fin del comienzo. Aunque la victoria estaba todavía muy lejos y muchos no alcanzarían a vivir para celebrarla, se había quebrado el mito de la invencibilidad nazi. Ese solo hecho fortaleció los corazones de los desdichados prisioneros en Auschwitz o en otros campos.

    Charles Papiernik nos entrega en este libro un nuevo capítulo de una historia que cada vez nos descubre una nueva faceta.

    Como dije anteriormente, cada minuto en Auschwitz era una eternidad. Desde el primer día de su llegada hasta el último de la liberación, la vida parecía una inmensa agonía. Incluso ya en los últimos momentos, cuando estaban a punto de ser liberados, cuando lo más lógico para los mismos nazis hubiera sido huir, poner la mayor distancia posible entre ellos y su obra, persistieron en torturar a los prisioneros judíos de mil formas distintas, mediante las marchas de la muerte que tenían como finalidad matarlos por agotamiento o disparándoles. Justamente en esa fase final los nazis querían obligar a sus prisioneros a entrar en una construcción donde estaban siendo destruidos aviones. "Fue la única vez que dijimos que no, y estoy recordando de dónde sacamos la fuerza para decir no". He seleccionado este párrafo porque me pareció uno de los más significativos. Ya estaban por llegar los americanos por un lado y los rusos por el otro. Los nazis sólo pensaban en matar a cuantos más judíos pudieran. En ese momento, cuando ya estaba a punto de finalizar todo, se produce un cambio imprevisto: los nazis, que tenían como misión matar a los judíos hasta el último momento, al ver que la liberación se acercaba, decidieron quitarles la ropa a los prisioneros, ponérsela ellos y tratar de mimetizarse con sus víctimas para pasar inadvertidos y, de esa manera, evitar el castigo.

    Quien haya pasado por esos momentos, jamás los podrá olvidar

  • Anónimo
    hace 1 década

    En realidad es un libro de conversaciones con Charles Papiernik, superviviente de Auschwitz, veterano del Bund polaco y de la Juventud Socialista francesa.

    Relata su lucha para intentar mantener la dignidad, la humanidad, el coraje en ese infierno en la tierra que era Auschwitz, que los guardias y los kapos se encargaron en convertir en una selva de todos contra todos.

    Como cuenta magnificamente Patry, su fin fue el mantener la humanidad, los valores humanos dentro de esa atmósfera de bestialización. Y quizás con mas razón que nunca encontró un motivo para seguir manteniendo su humanidad, precisamente con esa intención que tenían los nazis de hundirlos y degradarlos.

    Pero se hace hincapié como los nazis los torturaron y los humillaron en los instantes finales, hasta el último aliento, en un climax de crueldad ciega y fanática. Mostrando a que límites alcanzaron los nazis en la industrialización de la muerte, hasta donde fueron capaces de llegar.

    Son estos testimonios los que nos hacen mantener en la memoria tan luctuosos hechos y recordarnos lo que es capaz de hacer la naturaleza humana, plantando una advertencia contra derivas radicales y de discriminación y de odio irracionales.

    Cuidate mucho.

    Un saludo.

  • Anónimo
    hace 1 década

    Sobre el libro de Conversaciones con Charles Papiernik: como se puede no ceder a los instintos de la bestialización cuándo cada minuto es una eternidad.

    Ser humano en Auschwitz. Conversaciones con Charles Papiernik. Acervo Editorial. Memoria.

    Pasar el infierno de Auschwitz preservando la imagen humana: ¿Cómo se hace, cómo se consigue? Hay un dicho judío que dice: "allí donde no hay gente, esfuérzate por ser tú un hombre". Charles Papiernik, que sobrevivió Auschwitz, trata de darnos ese mensaje en su libro, que no siempre es lineal ni fácil de captar.

    No son experiencias que se pueden transmitir ni comprender sin haber estado allí. Aunque escuché a Charles contarme infinitas veces relatos acerca de lo que le sucedió en aquella época, no creo que haya llegado a entenderlo, o que él hubiera podido transmitirlo. Cada minuto era toda una vida, llena de terror, de incertidumbre y también de fortaleza humana que debía ser renovada constantemente.

    ¿Dónde estaba la fuente de dicha fortaleza? En los años pasados en la ieshivá jasídica, en su activismo en el Bund en Polonia y luego en la Juventud Socialista en Francia? ¿O tal vez en algo más profundo que le fue transmitido en su casa, por el entorno judío, por la profunda identificación con valores que luego mantuvo en situaciones extremas?

    En Auschwitz los enemigos eran muchos: no sólo los nazis y sus servidores, sino los propios compañeros podían llegar a serlo. Cuando el hambre arreciaba y un mendrugo más de pan podía marcar la diferencia entre la vida y la muerte, ¿no era una gran tentación quitárselo al compañero y de esa manera prolongar la propia, aunque eso fuese a costa del prójimo? De esa manera se confirmaría la teoría bestial de los nazis: "para que un hombre viva, otro debe morir".

    Sin embargo, no todos se sometieron a ese designio. Preservar la humanidad, la vigencia de los valores humanos esenciales, era allí tan significativa, quizás más que en cualquier otra parte o situación.

    Pero en tales circunstancias, que están más allá de todo lo imaginable, comportarse como un hombre, no ceder a los intentos de bestialización, se torna un verdadero acto de resistencia que sólo puede efectivizarse si persiste la esperanza, por más remota que sea, de que finalmente el mal será vencido y que aunque tarde, finalmente se impondrá.

    Charles me contó en más de una oportunidad que uno de los hechos que le hizo tener fe en la derrota final de los nazis fue la lectura casual y peligrosa por cierto, de un diario que uno de los guardias nazis había traído de su casa, cuando regresó de un franco. Allí el periódico alemán anunciaba que el ejército alemán había sufrido una gran derrota en Stalingrado. Como es sabido, esa derrota marcó un vuelco total en la marcha de la guerra. Fue el comienzo del fin o el fin del comienzo. Aunque la victoria estaba todavía muy lejos y muchos no alcanzarían a vivir para celebrarla, se había quebrado el mito de la invencibilidad nazi. Ese solo hecho fortaleció los corazones de los desdichados prisioneros en Auschwitz o en otros campos.

    Charles Papiernik nos entrega en este libro un nuevo capítulo de una historia que cada vez nos descubre una nueva faceta.

    Como dije anteriormente, cada minuto en Auschwitz era una eternidad. Desde el primer día de su llegada hasta el último de la liberación, la vida parecía una inmensa agonía. Incluso ya en los últimos momentos, cuando estaban a punto de ser liberados, cuando lo más lógico para los mismos nazis hubiera sido huir, poner la mayor distancia posible entre ellos y su obra, persistieron en torturar a los prisioneros judíos de mil formas distintas, mediante las marchas de la muerte que tenían como finalidad matarlos por agotamiento o disparándoles. Justamente en esa fase final los nazis querían obligar a sus prisioneros a entrar en una construcción donde estaban siendo destruidos aviones. "Fue la única vez que dijimos que no, y estoy recordando de dónde sacamos la fuerza para decir no". He seleccionado este párrafo porque me pareció uno de los más significativos. Ya estaban por llegar los americanos por un lado y los rusos por el otro. Los nazis sólo pensaban en matar a cuantos más judíos pudieran. En ese momento, cuando ya estaba a punto de finalizar todo, se produce un cambio imprevisto: los nazis, que tenían como misión matar a los judíos hasta el último momento, al ver que la liberación se acercaba, decidieron quitarles la ropa a los prisioneros, ponérsela ellos y tratar de mimetizarse con sus víctimas para pasar inadvertidos y, de esa manera, evitar el castigo.

    Quien haya pasado por esos momentos, jamás los podrá olvidar.

  • Poison
    Lv 7
    hace 1 década

    El resumen te lo diò Patry, entonces yo t paso un parrafo

    Extracto del libro "SER HUMANO EN AUSCHWITZ", ED.Acervo Cultural,Colección Memoria, de CHARLES PAPIERNIK, Capítulo :REFLEXIONES DE IOM KIPUR. (pag. 151, 152).

    Recuerdo un caso:llegaba la noche de Iom Kipur y eramos cuatrocientos chicos. El jefe de bloque, vino junto con un S.S., que nos dijo: "Hoy es el día más sagrado del año. Hoy, según ustedes, judíos, Dios, decide quien tiene que vivir y quien tiene que morir, Hoy Dios soy Yo. Yo voy a decidir quin tiene que vivir y quien tiene que morir"

    "Y ahoa decido yo"

    Enseguida mandó al Schtubendiest (segundo jefe de bloque) a poner en fila a todos los jovencitos adolescentes y a sacar de la formacón uno hacia la izquierda y otro hacia la derecha, sin que nadie supiera, de qué lado estaría la salvación , y de que lado la condena. No recuerdo de que lado me tocó a mí. Sólo se que me encontré entre los que no iban a morir.

    De ambas filas surgieron, como campanadas, las palabras del Kol Nidre, entonadas en todo su dramatismo, o acompañadas tan sólo en su melodía, por aquellos niños que aún no conocían su contenido.........................................

    .......y ahora pienso en la trágica ironía, de vernos, ante un usurpador de Dios, en pleno Iom Kipur, decidiendo vida y muerte, sin que cayera sobre él un rayo que lo partiera, sin que se abriera la tierra y se lo tragara.

    No puedo entenderlohasta el día de hoy!

    Y al dia siguiente este asesino cumplió su cometido..............

    La Shoá tendría que tener sus tefilot, habría que darle su lugar en el ritual judaico. tendría que tener su meguilá para recordarla junto con la Hagadá de Pesaj como asi tambien en Rosh Ha'shana y Iom Kipur"

    y un comentario de Prof. Abraham Huberman

    Sobre el libro de Conversaciones con Charles Papiernik: como se puede no ceder a los instintos de la bestialización cuándo cada minuto es una eternidad.

    http://www.fmh.org.ar/revista/17/serhum.htm

    Charles Papiernik nació en Polonia y en su juventud se radicó en París. Allí es detenido y enviado a Auschwitz, el 27 de junio de 1942. Fue uno de los pocos sobrevivientes. En este libro se analizan las diversas facetas de la experiencia del Lager nazi: la llegada, el trabajo, lo cotidiano, la solidaridad, los colaboracionistas, los afectos, la política, la memoria, loa aniquilación espiritual del ser, la liberación. Los ejes conceptuales del análisis son: 1- El campo de concentración como artefacto de destrucción simbólica y material de los cuerpos. 2- El transporte y la llegada como instancias de quiebre. 3- El concepto de “selección” como desarticulador de las relaciones sociales. 4- Reconfiguración de conductas sociales: las escalas de valores. Finalmente, el libro incluye una recopilación de artículos de Charles Papiernik publicados con anterioridad en diversos medios nacionales y del exterior: 1- Un romance en Auschwitz. 2- A la memoria de un justo. 3- Herschel Grynszpan y la “Kristalnacht”. 4- Mala la Belga. 5- Preguntas. 6- Falsificación y crimen de los negadores de la Shoa. 7- Reflexiones de un sobreviviente. 8- La Hagadá de la Shoá. 9- Reflexiones de Iom Kipur. 10- Przysucha. 11- El jasidismo. 12- No solamente Elie Wiesel y Primo Levi. 13- La memoria del infierno. 14- Lo de Amia me recordó a Auschwitz. 15- Los testimonios de los sobrevivientes del Holocausto. 16- onclusiones.

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