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Norte de la provincia de Santa Fe

LOS NIÑOS FUMIGADOS DE LA SOJA

Las Petacas, Santa Fe, 29 septiembre 2006 (Diario La Capital).- El viejo territorio de La Forestal, la empresa inglesa que arrasó con el quebracho colorado, embolsó millones de libras esterlinas en ganancias, convirtió bosques en desiertos, abandonó decenas de pueblos en el agujero negro de la desocupación y gozó de la complicidad de administraciones nacionales, provinciales y regionales durante más de ochenta años. Las Petacas se llama el exacto escenario del segundo estado argentino donde los pibes son usados como señales para fumigar. Chicos que serán rociados con herbicidas y pesticidas mientras trabajan como postes, como banderas humanas y luego serán reemplazados por otros.

"Primero se comienza a fumigar en las esquinas, lo que se llama ’esquinero’. Después, hay que contar 24 pasos hacia un costado desde el último lugar donde pasó el ’mosquito’, desde el punto del medio de la máquina y pararse all

Actualización:

Marina volve a leer, no diferenciaste una breve reseña histórica de la situación presente, tampoco leíste las demás respuestas. El art lo podes buscar en internet hay varias páginas que te pieden aclarar el tema después volves a opinar.

Suerte!

7 respuestas

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  • hace 1 década
    Respuesta preferida

    Lo que pasa es que «hay que ganar o ganar»... los chicos...? son apenas esquineros...

    De Angeli prefiere ir con el odontólogo, porque el diente postizo le molesta...

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  • hace 1 década

    Que horror!!

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  • hace 1 década

    Tenes mucha razón, eso lo vengo viendo desde hace 50 años en la provincia de Buenos Aires, en esos años, se utilizaban los aviones también para correr a las avutardas, que cuando llegan en bandada destrozan los sembrados, se las corría hacia el mar, y se internaba corriendolas el avión, cuando estaban bien adentro del mar, y cansadas del susto y la corrida, el avión daba la vuelta y las dejaba, las más cansadas no alcanzaban a llegar a la costa y eran pasto de los tiburones.- Pero volviendo al tema principal, hasta que aparecieron los banderilleros satelitales hace no muchos años, ese trabajo lo hacían los adolescentes generalmente, algunos fumigadores algo más conscientes les daban máscaras para que no respiraran el veneno, sin embargo el rociado los intoxicaba por piel, ya que el viento siempre lleva el rocío sobre ellos.- Espero que en breve se generalice el empleo de los banderilleros satelitales.- Un beso.- Y Marta, no es así, hay un montón de sembrados que requieren fumigado, y esto viene desde mínimo 50 años.-

    Fuente(s): Viví en una casa frente a la de un aviador-fumigador
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  • hace 1 década

    Yael; este es el el artículo completo, para ahorrarle trabajo a Marina

    Los pibes banderas

    (Por Carlos del Frade).

    Norte de la provincia de Santa Fe. El viejo territorio de La Forestal, la empresa inglesa que arrasó con el quebracho colorado, embolsó millones de libras esterlinas en ganancias, convirtió bosques en desiertos, abandonó decenas de pueblos en el agujero negro de la desocupación y gozó de la complicidad de administraciones nacionales, provinciales y regionales durante más de ochenta años.

    Las Petacas se llama el exacto escenario de la terraza del segundo estado argentino donde los pibes son usados como señales para fumigar.

    Chicos que serán rociados con pesticidas mientras trabajan como postes, como banderas humanas y que luego serán reemplazados por otros nadies.

    “Primero se comienza a fumigar en las esquinas, lo que se llama "esquinero". Después, hay que contar 24 pasos hacia un costado desde el último lugar donde pasó el "mosquito", desde el punto del medio de la máquina y pararse allí”, dice uno de los pibes entre los catorce y dieciséis años de edad. Los rocían con “Randap, a veces 2-4 D. Tiran insecticidas y mata yuyos. Tienen un olor fuertísimo. A veces también ayudamos a cargar el tanque. Cuando hay viento en contra nos da la nube y nos moja toda la cara”, describe el niño señal, el pibe que será contaminado, el número que apenas alguien tendrá en cuenta para un módico presupuesto de inversiones en el norte santafesino.

    No hay protección de ningún tipo. Y cuando señalan el campo para que pase el mosquito cobran entre veinte y veinticinco centavos la hectárea y cincuenta centavos cuando el plaguicida se esparce desde un tractor que “va más lerdo”, dice uno de los chicos.

    “Con el "mosquito" hacen 100 o 150 hectáreas por día. Se trabaja con dos banderilleros, uno para la ida y otro para la vuelta. Trabajamos desde que sale el sol hasta la nochecita. A veces nos dan de comer ahí y otras nos traen a casa, depende del productor”, agregan los entrevistados.

    Uno de los chicos dice que sabe que esos líquidos le puede hacer mal: “Que tengamos cáncer”, ejemplifica.

    “Hace tres o cuatro años que trabajamos en esto. En los tiempos de calor hay que aguantárselo al rayo del sol y encima el olor de ese líquido te revienta la cabeza. A veces me agarra dolor de cabeza en el medio del campo. Yo siempre llevo remera con cuello alto para taparme la cara y la cabeza”, dicen las voces de los pibes envenenados.

    “Nos buscan dos productores. Cada uno tiene su gente, pero algunos no porque usan banderillero satelital. Hacemos un descanso al mediodía y caminamos 200 hectáreas por día. No nos cansamos mucho porque estamos acostumbrados. A mí me dolía la cabeza y temblaba todo. Fui al médico y me dijo que era por el trabajo que hacía, que estaba enfermo por eso”, remarcan los niños.

    El padre de los pibes ya no puede acompañar a sus hijos. No soporta más las hinchazones del estómago, contó. “No tenemos otra opción. Necesitamos hacer cualquier trabajo”, dice el papá cuando intenta explicar por qué sus hijos se exponen a semejante asesinato en etapas.

    La Agrupación de Vecinos Autoconvocados de Las Petacas y la Fundación para la Defensa del Ambiente (Funam) habían emplazado al presidente comunal Miguel Angel Battistelli para que elabore un programa de erradicación de actividades contaminantes relacionadas con las explotaciones agropecuarias y el uso de agroquímicos. No hubo avances.

    Los pibes siguen de banderas. Es en Las Petacas, norte profundo santafesino, donde todavía siguen vivas las garras de los continuadores de La Forestal.

    Fuentes: Diario La Capital - Rosario 3/9/6

    La Fogata - Red eco Alternativo 15/9/6

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  • Anónimo
    hace 1 década

    Cada vez estoy mas convencido de que la filosofía es lo que nos puede salvar de tanto abuso: "Hay que matarlos a todos".

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  • Anónimo
    hace 1 década

    Es un horror. Acaso no se trata de esto el negocio de la soja?? Cómo los paramos??

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  • hace 1 década

    Vos lo dijiste...

    "La Forestal, la empresa inglesa"

    El resto de la gente de campo no tiene nada que ver con esto...

    No es culpa de toda la población que se dejen entrar este tipo de empresas al país...

    Así terminamos vendiendo todo a los extranjeros...

    Dentro de un par de años vamos a tener que hizar una bandera inglesa, yanqui, china, o alguna otra... Pero la Bandera Argentina va a quedar en la historia...

    Vamos bien con estos gobiernos...

    Fuente(s): PD: No le atribuyan a la gente de campo problemas que no son de ellos...
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