Natalia G preguntado en GastronomíaCocina Étnica · hace 1 década

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  • manita
    Lv 5
    hace 1 década
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    Brillat-Savarin, abogado y político francés, autor de escritos clásicos sobre la comida como La Fisiología del Gusto, pasó dos años en Estados Unidos durante la revolución francesa. La versión contemporánea de su célebre máxima "eres lo que comes" llegó a convertirse en una expresión popular en Estados Unidos, que se presta a una variedad de interpretaciones. En las páginas siguientes examinamos cómo los estadounidenses preparan y consumen su comida y lo que esa tradición revelan acerca de nuestra cultura. En cierto sentido analizamos las implicaciones literales de la máxima de Brillat-Savarin: mirar la comida como una manera de comprender mejor los valores más profundos de quienes viven hoy en Estados Unidos.

    Una de los aspectos más sorprendentes, en cualquier discusión sobre las costumbres culinarias estadounidenses, es lo rápido que el debate sale de las fronteras de este país. Estados Unidos es una mezcla rica y variada de razas, religiones e identidades étnicas y esa diversidad se refleja en la cocina. Nuestros hábitos de comer dicen mucho sobre la historia social, cultural, económica y demográfica de nuestra nación. Aunque nunca hemos creado una cocina nacional como algunas naciones más antiguas, los primeros inmigrantes de Inglaterra y de Europa central llegaron con sus recetas basadas en carne y papa, que todavía ocupan la mesa de millones de estadounidenses cada día. La carne estofada, el puré de papas, la carne molida en diversas encarnaciones (pan de carne, hamburguesas, salchichas y el "hotdog", el pancho o perrito caliente, bocadillo estadounidense por antonomasia), platos de fideos como macarrones gratinados, panes, bollos de rosquilla, encurtidos y ensaladas de repollo, son todos descendientes modernos de los platos que adornaron las mesas de nuestros antecesores alemanes, polacos y judíos venidos de Europa central.

    Sin embargo, la presencia dominante de la carne y la papa en la mesa estadounidense no se detuvo con el surgimiento de las diversas cocinas regionales, que con frecuencia combinan ingredientes locales únicos (algunas veces nuevos) con las tradiciones culinarias particulares de un grupo inmigrante dominante. Los acadios franceses que llegaron a Luisiana usaron el cangrejo de los pantanos como el ingrediente básico de lo que vino a llamarse la cocina "Cajún"; los alemanes establecidos en la rica región cerealera de Wisconsin crearon la cultura de cerveza y la salchicha en la parte superior del medio oeste y la abundancia de cangrejo de mar en Maryland, de almejas en Cape Code y de langosta de mar en Maine les dió a los colonos ingleses las vituallas que casi cuatro siglos después todavía son populares.

    Las oleadas sucesivas de inmigrantes, incluidas las que hoy llegan a nuestras costas, traen nuevas tradiciones culinarias y han adaptado los ingredientes, cocinas y costumbres que encuentran en su nueva patria, ampliando más y más lo que llamamos la "comida estadounidense". La evolución de la comida estadounidense se parece mucho al rostro continuamente cambiante de Estados Unidos, de una tarea en desarrollo.

    Los lectores regulares de nuestras revistas electrónicas saben que nuestro enfoque habitual es dar información y contexto sobre la política del gobierno de Estados Unidos sobre asuntos internacionales contemporáneos. En las primeras discusiones editoriales para hacer esta revista consideramos ese enfoque -- por ejemplo, con artículos sobre cómo Estados Unidos alimenta a sus pobres, los programas de Estados Unidos para distribuir alimentos en otras parte del mundo, el debate sobre los alimentos modificados genéticamente -- pero al final decidimos que esos importantes temas pueden ser objeto de una revista diferente, en otro momento. Creemos que esta revista las dará a los lectores una perspectiva importante y especial de la vida y de los valores estadounidenses y, al hacerlo, quizás toque una nota común con otras culturas. Como dijera en una ocasión James A. Beard, el desaparecido crítico culinario, "la comida es nuestro territorio común, una experiencia universal".

    Al celebrar la asombrosa diversidad culinaria de Estados Unidos celebramos la diversidad en sí. En nuestro ensayo de apertura el autor David Rosengarten acude al ejemplo de la cocina italiana y china para describir cómo Estados Unidos recurre a la cocina tradicional de sus muchos grupos diferentes de inmigrantes para crear un escenario gastronómico único, vibrante y siempre cambiante. Luego, tres autores con antecedentes muy diferentes ofrecen sus perspectivas y reflexiones nostálgicas sobre el Día de Acción de Gracias, esa celebración típicamente estadounidense en torno en una mesa y una cena. Otros artículos exploran los orígenes y preparación de comidas típicamente estadounidenses como el asado a la parrilla, el "té helado" y los sandwiches —los emparedados—, muchos de los cuales representan el carácter y personalidad de ciertas ciudades y regiones de Estados Unidos y que son motivo de enorme orgullo para la gente que los prepara y los consume. También incluimos información sobre cómo los estadounidenses enfrentamos la obesidad, un problema relacionado con nuestra abundancia. Finalmente, incluimos notas ligeras, como un glosario con los giros idiomáticos estadounidenses que usa la comida como referente.

    esperamos que con estas páginas el lector adquiera una nueva perspectiva del carácter estadounidense y una mejor comprensión de la sociedad y de los valores de Estados Unidos, de cómo se reflejan en nuestra tradición gastronómica.

    LA COCINA DE LOS EEUU.

    INTRODUCCIÓN

    COSTUMBRES CULINARIAS

    COCINA DE LAS DIFERENTES REGIONES

    INFLUENCIAS DE OTRAS COCINAS

    RESTAURANTES

    RECETAS

    CONCLUSIONES

    BIBLIOGRAFÍA

    INTRODUCCIÓN

    Este trabajo es un Producto Informativo elaborado por las especialistas del Centro de Información y Documentación Turísticas de Granma. Para el mismo se utilizaron varias fuentes documentales, y tiene el objetivo de satisfacer las necesidades de información actualizada de los trabajadores del sector turístico de la provincia y con ello coadyuvar a que se eleve la calidad en los servicios que se les ofrecen a los visitantes que arriban a nuestro territorio.

    El arte de cocinar y preparar los alimentos es fuertemente dependiente de la cultura, así como de los rituales sociales establecidos alrededor de la comida. Los hombres han encontrado una forma de prepararlos, presentarlos y consumirlos, que está siempre ligada a las costumbres sociales de la comunidad. Existe una cocina característica en cada pueblo, cultura y región, que refleja casi siempre aspectos distintivos del alma de esos pueblos, de su manera de ser y de existir.

    Hoy en día, el fuerte intercambio de las personas y de los medios de comunicación, así como del comercio, ha conducido a un mayor conocimiento y aprecio de las cocinas foráneas, y una mayor facilidad para acceder a su preparación. Sin embargo, una gran mayoría de esas recetas y sus variaciones tienen sus orígenes en las cocinas tradicionales desarrolladas a lo largo de mucho tiempo, con rituales de preparación transmitidos a lo largo de muchas generaciones. La cocina es un arte social de caracteres locales y tradicionales, pero la sociedad moderna ha transportado los sabores locales a los rincones más alejados del planeta.

    COSTUMBRES CULINARIAS

    Uno de los aspectos más sorprendentes, en cualquier discusión sobre las costumbres culinarias estadounidenses, es lo rápido que el debate sale de las fronteras de este país. Estados Unidos es una mezcla rica y variada de razas, religiones e identidades étnicas, y esa diversidad se refleja en la cocina. Los hábitos de comer dicen mucho sobre la historia social, cultural, económica y demográfica de esta nación.

    Aunque nunca han creado una cocina nacional como algunas naciones más antiguas, los primeros inmigrantes de Inglaterra y de Europa central llegaron con sus recetas basadas en carne y papa, que todavía ocupan la mesa de millones de estadounidenses cada día. La carne estofada, el puré de papas, la carne molida en diversas encarnaciones (pan de carne, hamburguesas, salchichas y el "hotdog", el pancho o perrito caliente, bocadillo estadounidense por antonomasia), platos de fideos como macarrones gratinados, panes, bollos de rosquilla, encurtidos y ensaladas de repollo, son todos descendientes modernos de los platos que adornaron las mesas de sus antecesores alemanes, polacos y judíos venidos de Europa Central.

    Sin embargo, la presencia dominante de la carne y la papa en la mesa estadounidense no se detuvo con el surgimiento de las diversas cocinas regionales, que con frecuencia combinan ingredientes locales únicos (algunas veces nuevos) con las tradiciones culinarias particulares de un grupo inmigrante dominante. Los acadios franceses que llegaron a Luisiana usaron el cangrejo de los pantanos como el ingrediente básico de lo que vino a llamarse la cocina "Cajun". Los alemanes establecidos en la rica región cerealera de Wisconsin crearon la cultura de cerveza y la salchicha en la parte superior del medio oeste, y la abundancia de cangrejo de mar en Maryland, de almejas en Cape Code y de langosta de mar en Maine, les dio a los colonos ingleses las vituallas, que casi cuatro siglos después, todavía son populares.

    Las oleadas sucesivas de inmigrantes, incluidas las que hoy llegan a las costas de Estados Unidos, llevan nuevas tradiciones culinarias y han adaptado los ingredientes, cocinas y costumbres que encuentran en esa nueva tierra, ampliando más y más lo que llamamos la "comida estadounidense". La evolución de la comida estadounidense se parece mucho al rostro continuamente cambiante de Estados Unidos.

    La Cocina Americana es difícil de definir.

    Pocas personas en los EEUU pueden estar de acuerdo al escoger las tradicionales comidas americanas. Ciertos platos simples, como res asada al horno, pollo frito, carne a la parrilla, pavo relleno, carne molida en molde, papas asadas, camote, maíz en mazorca, ensalada de papa, pastel de manzana, chowder de almejas, hamburguesas, perros calientes y alas picantes, normalmente estarían incluidos en la mayoría de listas de la cocina Americana. Muchos restaurantes y bares en los EEUU sirven alas picantes o Nachos como comida para picar. Trate ambos, pero ordene con condimentos suaves la primera vez, a menos que sea acostumbrado a comer carbones ardientes.

    Contrario a creencias populares, la gente en los EEUU no come comida rápida todos los días. A menudo comen verdadera comida en restaurantes para sentarse, y algunas veces incluso, preparan comidas hechas en casa. Usted ciertamente encontrará muchos establecimientos de comida rápida y cadenas de restaurantes en dicha nación. Estos son lugares convenientes en donde pueden encontrar una calidad consistente de comida en un ambiente limpio con buen servicio.

    Muchas son las influencias que han impulsado el desarrollo de la cocina en Estados Unidos. A los indígenas norteamericanos se les reconoce haber hecho del maíz un ingrediente básico en la dieta nacional. Los primeros inmigrantes de China e Italia, como los esclavos de África, contribuyeron al empleo de alimentos que hoy son comunes para el estadounidense. La ausencia de realeza monárquica, motivo de creatividad culinaria en otros países, junto a la "sensibilidad estoica y utilitaria" de la ética puritana, pudieron haber impedido la invención de una cocina refinada en las primeras décadas de la existencia del país; aunque la adopción y adaptación de los platos traídos por las nuevas oleadas de inmigrantes a lo largo de las décadas, ha dado origen a la riqueza y diversidad en el menú familiar y en los restaurantes de Estados Unidos.

    Reflexiones culinarias y gastronómicas en una nación de inmigrantes.

    Antes de la llegada de los europeos, la comida estadounidense nunca se fusionó en un fenómeno unificado de costa a costa. Desde luego que los norteamericanos nativos, como se ha mencionado, hicieron contribuciones importantes con ingredientes que se comen hoy, particularmente el maíz. Es fascinante pensar que tantas cosas que se consideran parte de la vida gastronómica nacional, como el choclo en marlo, la crema de maíz, los perros de maíz, hojuelas de maíz para el desayuno, la sémola o "grits", hojuelas de tortilla, aún la barata cerveza de maíz, todas se basan en ese ingrediente preferido por los primeros norteamericanos nativos. ¿Pero acaso esa preferencia estableció una "cocina nacional?". Al mirar al vecino México, donde sí se gestó una cocina nacional, creo que la respuesta es "No".

    Otros factores, profundamente arraigados en el espíritu moderno estadounidense, conspiraron aún más para frenar el surgimiento de una gastronomía nacional en Estados Unidos. Cuando los europeos llegaron por primera vez, la batalla por el sustento de cualquier tipo, fue la razón que fundamentó la cocina; no era la búsqueda de creatividad, no se puede inventar una gran cocina cuando la preocupación es saber cual corteza de árbol es comestible para sobrevivir ese día. Imagínese a un ciudadano francés en 1607 en París, bien establecido, protegido, preparado para heredar una tradición culinaria, y ayudar en su evolución. Ahora imagínese a un vecino de Jamestown, que comienza de la nada, permanentemente preocupado por las cosas más elementales.

    Desde luego, al crecer la civilización estadounidense, el espíritu pionero tuvo su papel en demorar el refinamiento culinario. "Miren esa loma, vamos a ver qué hay más allá". Y entre Virginia y California las lomas eran muchas. No todos los estadounidenses de los siglos XVIII y XIX cruzaban el país en diligencia, pero la inquietud por la exploración, un rasgo característico vigente en el estadounidense, modelaba un tipo de vida en contraposición con la mentalidad europea de la misma época, aquella que dice "nuestra familia está asentada en este lugar desde hace cuatrocientos años", que una vez más iba a contrapelo con el conjunto de valores e intereses que normalmente conducen a establecer un gran arte culinario.

    Algunos aspectos peculiares.

    Tal espíritu, desde luego —la actitud ética de "comer para vivir" en lugar de "vivir para comer"—, impulsó otros aspectos peculiares de la comida tradicional estadounidense. Cierto, se han aportado pautas en el planeta al crear alimentos "de conveniencia", porque existen los recursos tecnológicos para hacerlo, y también porque mucha es la gente que "no tiene tiempo para cocinar". Por tanto, el arroz que cuece en un minuto, o la sopa que requiere un minuto en el horno de microondas, no puede tener gran influencia en la creación de una alta cocina estadounidense.

    Si este país se hubiera estancado después del influjo de los europeos originales en los siglos XVII y XVIII, su historia culinaria se habría estancado también. Sin embargo, poco después, otros inmigrantes comenzaron a llegar, y a estos grupos se les debe la salvación del paladar estadounidense, así como su pulimento hasta hacerlo uno de los aportes más finos en la gastronomía de hoy en el mundo.

    Una de las desgracias nacionales más grandes de Estados Unidos fue el origen de muchos de los primeros triunfos gastronómicos del país, o sea la atroz transformación del ciudadano africano libre en esclavo estadounidense confinado. De esta tragedia, sin embargo, surgió una fuerte sensibilidad, que tuvo una influencia poderosa en el desarrollo de la cultura estadounidense, sin mencionar la cocina. Los africanos llevaron a esas tierras ingredientes curiosos: quimbombó, batata, maní (originario de Perú, que luego llegó a Norteamérica desde África). Comían "las sobras del puerco", porque los patrones de los esclavos se quedaban con la mejor parte y los esclavos tenían que ingeniárselas para darle sabor a los residuos. Tenían además una camaradería natural con los esclavos llegados del Caribe, que llevaron a ese país una nueva cantidad de especias que agregaron un tremendo sabor al cocinar estadounidense. Los esclavos y los ex esclavos ya estaban presentes en el escenario en Charleston, Carolina del Sur, cuando esa ciudad llegó a ser un puerto principal del comercio en especias. Estaban en Nueva Orleans, contribuyendo al desarrollo de una de las cocinas regionales más características de Estados Unidos. Fueron los encargados de atender las barbacoas en el sur, ayudando a crear lo que es, sin dudas, la contribución más significativa de Estados Unidos a la cocina del mundo.

    Si toda esa temprana actividad gastronómica fue generada por los inmigrantes que vinieron por el sudeste, una actividad paralela tenía lugar en el sudoeste, donde los indios mexicanos y los colonos españoles llevaban su sazón desde México hasta Texas y Nuevo México. Lo que quedó en el sudoeste estadounidense, no es tanto lo que los inmigrantes originales comían en México o en España, sino lo que llegó a ser un elemento crucial en el panorama nacional culinario, con las enchiladas y las fajitas tan típicamente estadounidenses como cualquier otro plato que se consume en el resto del país.

    COCINA DE LAS DIFERENTES REGIONES

    La Cocina Regional es más fácil de definir.

    La cocina en diferentes partes de EEUU se desarrolló independientemente. Cada estilo de cocina regional fue influenciado por la nacionalidad de los colonos que se establecieron en esa área y por los tipos de ingredientes localmente disponibles. En los Estados Unidos se puede disfrutar probando platos especiales populares en cada región. Aquí están breves descripciones de algunas comidas regionales de esta nación.

    Cocina de Nueva Inglaterra.

    La parte noroeste de los EEUU, conocida como los Estados de Nueva Inglaterra son renombrados por sus abundantes platos importados por las Colonias Británicas y por sus mariscos de agua fría recogidos por la flota pesquera local. Esta es la tierra del estofado Brunswick, Yankee Pot Roast y frijoles asados de Boston. Asegúrese de probar el Chowder de Almejas, el cual es ahora popular en todos los estados y la langosta de Maine, generalmente disponible en la mayoría de restaurantes finos.

    Cocina de California.

    California está bendecida con una generosa fuente de frutas frescas, vegetales y mariscos en todas las temporadas. Tiene una diversa población étnica. California ha desarrollado una cocina fresca y sana que utiliza ingredientes frescos condimentadas con inusuales combinaciones de especias. Frescas, ensaladas verdes con aguacates y frutas cítricas pueden servirse con una salsa de maní con especias asiáticas. El pescado puede ser levemente asado en salsa y servido con vegetales chinos y pan frito de los nativos americanos. Casi cualquier combinación de estilo de comida étnica puede ser combinada en la cocina de California. Este es el hogar de lo ultra-moderno, de la cocina experimental.

    Cocina Meridional y Comida del Alma.

    La cocina de los estados del sudeste es etiquetada como "cocina meridional" o más elaboradamente, "cocina meridional abajo en casa". Es caracterizado por su estilo granjero de cocinar con muchos alimentos fritos, salsas espesas y dulces postres. El pollo frito sumergido en aceite es comúnmente conocido como pollo frito sureño. Steak de pollo-frito es una cotoleta de res frito en mucho aceite. Ambos generalmente se sirven con una salsa blanca espesa conocida como gravy estilo hogareño.

    A los sureños les encanta la barbacoa, pero lo contrario de los occidentales, no les favorecen las salsas dulces a base de tomate. Las barbacoas del este, muy a menudo significan puerco, especialmente costillas de puerco, bien condimentadas o marinadas y lentamente cocinadas sobre brillantes carbones. Verduras, arbejas ojo-negro y pan de maíz, son acompañantes comunes. Pasteles de nueces, postre de durazno, pudín de banana y pastel de camote son algunos de los postres favoritos.

    La Comida del Alma es la versión Afro-Americana de la cocina sureña o meridional. Incluye los mismos platos, pero preparados con la intensidad y el amor de una madre Afro-Americana alimentando a su familia. Es la cocina meridional con alma.

    Cocina Cajun de Nueva Orleans.

    A pesar de que se encuentra en el corazón del sur, Nueva Orleans tiene una cultura distintiva Europea con su única y propia cocina. Esta ciudad está en la boca del gran Río Mississippi, la cual fue grandemente influenciada por los colonos españoles y franceses y por los muchos inmigrantes africanos. La ciudad desarrolló una de las cocinas más finas en los EEUU.

    La Cocina Criolla y Cajun en Nueva Orleans es una maravillosa mezcla de Cocina Española y Francesa condimentada con sabores africanos y sabores indios del occidente. Pescado ennegrecido o filetes de carne, son asados en la parrilla con una capa de pimienta y especias picantes. Jambalaya y Gumbo son estofados con maravillosos sabores de carne, salchicha y mariscos. Mucha de la comida cajun es altamente condimentada con ají, pero no todos los platos son ardientes. La tradicional Cocina Española y Francesa y variaciones locales de ellas están disponibles en muchos restaurantes finos por toda la ciudad.

    Un poco de historia.

    La cocina "cajun" es la cocina de Louisiana. Los cajunes eran originarios en el sur de Francia, emigraron a Nueva Escocia a mediados de siglo XVII, estableciéndose una colonia que se llamaba Arcadia. Un siglo después, los ingleses los desterraron y la mayoría emigró a Louisiana, donde los franceses se habían afincado en el continente y donde fueron bien recibidos por la población de habla francesa. Dentro del crisol ("melting pot") que es la cultura norteamericana, los cajunes han conseguido mantener su cultura, lenguaje y música intactas, contribuyendo a una zona rica en influencias e inmigrantes, situada en la bella Nueva Orleans.

    Hay otra cocina de Nueva Orleans, la cocina criolla o sea "creole". Las dos son distintas y parecidas a la vez. Las dos tienen raíces en la cocina francesa. Las dos fueron creadas de una comida regional, basada especialmente en la riqueza del mar y de los ríos de las cercanías. La comida cajun muestra sus raíces del sur de Francia, por Canadá y, en su fondo, es comida rústica del pueblo. Normalmente lleva un toque de calor de pimientos secos o frescos o salsas preparadas. La cocina creole nació en Nueva Orleans y es una mezcla de las tradiciones de los grupos de inmigrantes que pasaron o se quedaron en la gran ciudad; franceses, españoles, italianos, africanos, y los indios americanos. La posesión de la ciudad cambió siete veces de manos, y aunque los representantes de los gobiernos se fueron, con frecuencia los que trabajaban en las casas se quedaron con los nuevos amos de la ciudad. Las cocineras, muy estimadas por su capacidad, la mayoría de procedencia africana, añadieron ingredientes de las nuevas cocinas, pero siempre guardando elementos de los anteriores. A través de los años, este cambio constante llegó a crear una cocina única: compleja, intensa y elegante a la vez.

    La cocina de los estados del sudoeste ha sido grandemente influenciada por los nativos americanos y por los primeros colonos españoles especialmente por medio de los vecinos mexicanos. Es más que comida de vaquero y no es exactamente lo mismo que la auténtica comida mexicana. La cocina del sudoeste incluye una gran variedad de platos preparados con ingredientes locales y libremente esparcidos con especias mexicanas. Los restaurantes del sudoeste crean algunas variaciones interesantes de platos familiares con la utilización creativa de ingredientes desconocidos y especias exóticas.

    Tex-Mex es una variante de la comida del sudoeste, la cual es más popular en Texas y a lo largo de la frontera de México. Incluye barbacoa y chile. Estos platos vaqueros con especias son tan populares en el sudoeste y a través de los EEUU, que muchos lugares tienen festivales anuales de chile y barbacoas con premios para las mejores recetas. Es también el hogar de la salsa, nachos, tacos y burritos.

    La Cocina de la Zona Este.

    En la Zona Este, las posibilidades son infinitas, pero prevalece el marisco, sobre todo en la zona costera, muy fresco y que preparan exquisitamente. En esta región se podrá encontrar cualquier especialidad latina como, por ejemplo, comida cubana, lechón asado o cangrejos moros. Los restaurantes con espectáculo están muy de moda y hay una buena variedad.

    Platos de la Costa Oeste.

    En la zona del oeste de Estados Unidos se pueden comer deliciosas carnes. Extensos pastos para el ganado hacen que la carne sea de primera calidad, aunque la variedad en la cocina no es muy rica. Las costillas barbacoa han comenzado a exportarse, ya como receta, a otros países. Consiste en costillas con un aderezo especial y asadas lentamente en barbacoa como su propio nombre indica. Pero, además, se pueden paladear excelentes bistecs, entrecots o filets mignon, siempre acompañados de patatas cocidas, fritas o con distintas salsas. El pollo a la cazuela es delicioso. El pastel con crema agria recubierto de merengue, es un regalo al paladar.

    Otras de las especialidades de la cocina del Oeste son la carne adobada, cerdo aderezado con salsa; el pollo frito, delgadas rodajas de pollo con harina salteada (forma parte de la tradición americana, sobre todo las alitas de pollo fritas); los chiles rellenos, pimientos verdes rellenos con carne y queso, rociados y dorados a la sartén con huevo; y los perritos calientes, típicos de la comida americana.

    Pero también se pueden degustar los "jerkys", filetes de ternera en su punto; el menudo, callos estofados y presentados con cereales; y la "sopaipilla", miel mojada en pan y servida caliente.

    La costa del Pacífico, particularmente la de California, cuenta con una gran riqueza de especialidades marinas: cangrejos, salmón, anchoas, halibut, atún, etcétera, todos ellos servidos en rodajas y dorados al grill. Aquí también se pueden paladear almejas, navajas, ostras y los mejores y más selectos productos del Océano Pacífico.

    Los que prefieren las verduras y las frutas en el oeste americano, podrán elegir entre un gran abanico de excelente calidad: higos en el Valle de San Joaquín, tomates en el Valle de Sacramento, uvas en Sonoma y los Valles Napa, aguacates en el Valle de San Diego, dátiles en el Valle de Coachella o lechugas y melones en el Valle Imperial. Otras de las especialidades del oeste del país son la sopa de alcachofas (California); el salmón a la barbacoa, salmón fresco cocinado sobre carbón caliente o madera quemada; y la ensalada César, lechuga romana, huevo, anchoas y queso parmesano.

    En la parte sur de Estados Unidos, limítrofe con México, la influencia de la comida de este país se deja sentir bajo la denominación de comida "Tex-Mex". El chile, verdaderamente picante, acompaña muy bien a las carnes rojas. Pruebe los tacos, tortillas de maíz rellenas de todo lo que usted pueda imaginar, como carne, pimientos, tomate, cebolla, queso derretido, etc., acompañados de distintas salsas. Son una delicia y recuerde que deben comerse con las manos. También los frijoles, judías cocidas y fritas con abundante chile, son platos que abundan en esta zona. La comida mexicana suele ser muy picante, quien la pruebe, si no está acostumbrado a ella, debe tener siempre a mano un buen margarita, tequila y zumo de limón muy frío y con el borde del vaso untado de sal.

    INFLUENCIAS DE OTRAS COCINAS

    Predominio chino e italiano.

    Durante la segunda mitad del siglo XIX, el escenario estaba listo para el período más importante de la inmigración gastronómica en la historia estadounidense, cuando llegaron los inmigrantes chinos e italianos. Es un acontecimiento sumamente importante, pues si hoy se visita cualquier ciudad estadounidense y se abre la guía telefónica para buscar en la lista de restaurantes, se encuentra que los restaurantes chinos e italianos, a pesar de la creciente popularidad de muchas otras cocinas étnicas, todavía dominan el campo.

    La comida china en Estados Unidos tiene una posición secundaria con respecto a la italiana. Llegó al país con los inmigrantes chinos que vinieron a trabajar en los ferrocarriles en el Oeste o, mejor dicho, que vinieron a alimentar a los trabajadores del ferrocarril. Los cocineros no tenían muchos ingredientes con qué trabajar pero con gran imaginación echaron trocitos de carne y vegetales en sus grandes sartenes y llamaron "chop suey" al platillo. Cuando esta manera de cocinar llegó a las grandes ciudades y se difundió por el país, surgió toda una nueva cocina, chino-estadounidense, con rollos rellenos, sopa wontón, arroz frito, pollo chow mein y costillas de cerdo. Aunque nunca logró la popularidad de la comida ítalo-estadounidense, que apareció poco más tarde, porque la mayoría de los estadounidenses que disfrutaba esos platos, generalmente no trataba de hacerlos en casa; sin embargo, sí logró algo sumamente importante, abrir la mente y el paladar de casi todo estadounidense del siglo XX, al exótico atractivo de la comida asiática, dando lugar a la absorción de las recetas asiáticas en los hábitos norteamericanos nacionales para comer.

    Poco más tarde llegó la cocina grande, la ítalo-estadounidense. Alrededor de 1880 comenzó la primera oleada, con los inmigrantes procedentes de Nápoles que llegaban a Isla Ellis. No mucho tiempo después habitaban los alrededores de la Calle Mulberry en Manhattan, donde trataban desesperadamente de reproducir las recetas de su patria. No podían hacerlo porque no habían los ingredientes acostumbrados. Sin embargo, a punta de ingenio, aprovecharon lo que tenían a mano. ¡Qué importaba si los nuevos platos tuvieran hierbas secas en lugar de frutas frescas, tomates enlatados en lugar de tomates frescos, más salsa en la pasta que la tradicional y más carne en la dieta? La cocina ítalo-estadounidense resultante quedó magnífica, aunque nadie nacido después de 1975, lo sabrá, porque los mejores "chefs de cocina" italianos en Estados Unidos hoy ignoran la cocina ítalo-estadounidense y prefieren las elevadas cumbres del radicchio ungido con vinagre balsámico añejo.

    Sin embargo, el triunfo real de esa manera de cocinar subsiste en el hogar estadounidense, donde la pizza, la lassagna, el manicotti, las albóndigas, la ternera a la parmegiana, congelados o enviados por el restaurante, o hechos en casa, juegan un papel tremendamente vital en el menú diario en Estados Unidos.

    Influencia de la nueva inmigración en el arte culinario.

    El resto del siglo XX vio la llegada de grupos múltiples de inmigrantes y, con un paladar nacional "ablandado" por el triunfo gemelo de las cocinas chino-estadounidense e ítalo-estadounidense. Aunque la inmigración a este país de grupos europeos como los griegos y los franceses y los escandinavos, por ejemplo, no se aproxima en cantidad a la inmigración italiana, siempre se encuentran "gyro y souvlaki" y "shish kebab" en los puestos en muchas esquinas urbanas y siempre se celebra la actitud francesa ante la comida, como la piedra angular de la cocina estadounidense y se sigue dando preferencia sólida a la pastelería danesa en el desayuno.

    La cocina del resto del mundo también está presente en el menú estadounidense, además de la europea. ¿Algún tipo de restaurante, además de los salones de pizza, han conquistado las ciudades norteamericanas como el que ofrece sushi en años recientes? ¿Se ha observado el rápido aumento de los restaurantes sudamericanos que cocinan a la parrilla, las churrasquerías brasileñas y las parrilladas argentinas que abren el camino? ¿Y aquello que parece menos que un movimiento, pero algo más que un arrebato, es decir, los comedores públicos étnicos que se multiplican, desde la casa del kebab afgano hasta la barbacoa coreana; desde las fondas de enjira etíope hasta los restaurantes que ofrecen cerdo a la cubana; desde el salón del curry de India hasta la casa del tallarín tailandés.

    Sin embargo eso no es todo en el Estados Unidos gastronómico. Lo que es especialmente poderoso en toda esta actividad gastronómica en estas tierras es el factor "crisol". Es verdad que en los sitios étnicos del vecindario, la comida tailandesa no se mezcla con la cubana, la cocina polaca no se confunde con la filipina. Sin embargo, basta con que un ama de casa estadounidense entre a un restaurante tailandés para llevar a su hogar el gusto de la leche en un guisado de coco para que pronto, ayudada con la diversidad de ingredientes, combine la receta de paprikash húngara de su tío George con el curry rojo tailandés.

    RESTAURANTES

    En la gastronomía norteamericana también es posible percibir la mezcla étnica que prevalece en el país. En las grandes ciudades, la cocina rápida o "fast food", es la nota predominante. Se vive apresuradamente por lo que el desayuno y la cena se convierten en las comidas principales del día, mientras que el almuerzo es más ligero. Huevos con bacon, tostadas, zumo, frutas y café se acostumbran al comenzar el día de modo que pueda aguantarse el duro ritmo laboral. El almuerzo, sin embargo, consistirá en una ensalada, un sandwich, una hamburguesa o un perrito caliente acompañado de cualquier bebida con gas. Y es que los estadounidenses urbanos tienen poco tiempo para comer por lo que se trata de reponer mínimamente las fuerzas para aguantar la jornada vespertina.

    Es típica la imagen de los puestos callejeros de perritos calientes a los que cualquier persona, desde ejecutivos hasta amas de casa, se acerca incesantemente al llegar el mediodía. También las cadenas de restaurantes de comida rápida, como hamburgueserías, bocadillerías o pizzerías se llenan a rebosar durante el almuerzo. Al llegar a casa por la tarde, las cosas cambian. La cena es la comida más fuerte del día y suele consistir en un primer plato a base de ensalada o pasta, de segundo, carne o pescado y un dulce de postre acompañado de un enorme vaso de leche. Los fines de semana estas costumbres se modifican ligeramente, ya que al levantarse más tarde que de costumbre, los norteamericanos unen el desayuno con el almuerzo creando lo que ellos llaman "brunch". Consiste en crepas, tortitas de nata agria y salmón con crema de queso, entre otras alternativas.

    Pero no hay que desanimarse ante este panorama ya que no se tiene la obligación de seguir este régimen de comidas. Numerosos restaurantes, la mayoría tienen horario continuado, abren sus puertas para ofrecer todo aquello que estimule el apetito. Cocina italiana, griega, francesa, alemana, china, india, japonesa, rusa y en algunos lugares, también española. Se puede comer cualquier tipo de pasta italiana acompañada del mejor café expreso, las mejores setas chinas con bambú; salchichas de Munich acompañadas de la mejor cerveza, o el delicioso caviar rojo traído directamente de Rusia. Incluso si se busca un poco más, seguro que se puede degustar una deliciosa paella preparada con el mejor aceite de oliva.

    RECETAS VARIAS EN UN PAÍS DE INMIGRANTES.

    Pollo Kentucky

    Ingredientes:

    3 Kg. de pollo

    2 huevos

    1 y 1/2 tazas de leche

    2 cucharadas de mantequilla fundida

    2 tazas de harina tamizada

    Aceite de oliva

    Sal

    Preparación: Poner a calentar abundante aceite de oliva en una cacerola honda. Lavar los trozos de pollo. Mezclar en un bol la harina y la sal, añadir los huevos ligeramente batidos, la leche y la mantequilla fundida. Remover hasta que se consigue una masa fina y homogénea. Rebozar cada trozo de pollo en la masa dejando que el exceso se gotee. Freír pocos trozos a la vez para que se doren bien. Escurrir en una servilleta de papel absorbente y guardar en el horno caliente hasta servir en la mesa.

    Mariscos con Maíz (Luisiana)

    Ingredientes:

    2 Tazas de maíz fresco cocido a medias y desgranado.

    6 lonchas de Bacon

    2 cucharadas de mantequilla

    5 cucharadas de levadura

    2 1/2 tazas de caldo de pollo

    1 lata de carne de cangrejo

    1 1/2 tazas de camarones pelados

    1 1/2 tazas de colas de cangrejo

    2 1/2 tazas de mitad & mitad 1 taza de cebolla rallada

    1 cucharadita de sazonador de mariscos

    Sal y pimienta

    Preparación: Freír el bacon, desmenuzar y dejar a un lado. Añadir harina a la grasa del bacon, batir, añadir el caldo y la leche moviendo rápidamente con la batidora, cocer 10 minutos. En otro cazo mezclar la mantequilla con el apio, la cebolla, cocer un poco hasta que la verdura sea transparente, añadir colas de cangrejo y cubrir 5 minutos, añadir la mezcla de leche, el maíz, la carne de cangrejo, los camarones y el sazonador. Hervir a fuego lento 10 minutos. Si está espeso, añadir más half & half Añadir trocitos de bacon.

    Sazonador de Mariscos (Luisiana)

    Ingredientes:

    1/2 taza de sal

    2 cucharadas de orégano

    1/4 taza de ajo e polvo

    1/4 taza de pimienta negra

    2 cucharadas de tomillo

    1/3 taza de paprika

    3 cucharadas de cebolla en polvo

    Preparación: Mezclar todos los ingredientes. Guardar en un tarro de cristal.

    Pennsylvania Dutch (Sopa de maíz con pollo)

    Ingredientes:

    1 Pollo

    1 Cebolla

    1 manojo de Apio

    1/2 kilo de Zanahorias

    Sal

    Pimienta

    250 gr. de Maíz

    250 gr de Tallarines

    2 Huevos cocidos

    Preparación: Colocar el pollo en una cazuela y calentarlo hasta que podamos separar los huesos de la carne; retirarlos y añadir a la carne, las verduras, la sal y la pimienta. Cuando estén en su punto de hervor, añadir el maíz y los tallarines, dejando cocer la mezcla hasta que los tallarines estén listos. Espolvorear el huevo duro antes de servir.

    PAN, BOLLERÍA Y CONFITERÍA

    Ensaimadas

    Ingredientes:

    Levadura de cerveza 25 grs.

    Leche tibia 200 cc.

    Harina de trigo 400 grs.

    Azúcar molida 75 grs.

    Manteca 75 grs.

    Ralladura de un limón

    1/4 de cucharada de extracto de malta

    2 huevos

    Preparación: Trabajar primero la levadura con 50 cc de leche tibia, dejar levar, luego agregarle 50 cc más de leche y una cucharada sopera de harina, dejar levar nuevamente. Colocar la harina restante en forma de corona, agregarle el azúcar, la manteca a temperatura ambiente, la ralladura de cáscara de limón, los huevos, el extracto de malta, la leche, y el bolo levado. Trabajar la masa uniendo todos los ingredientes, dejar levar. Una vez levada la masa, cortar en bollitos. Formar rollitos untando cada uno con manteca derretida. Colocar en placa para horno enmantecada y enharinada. Dejar levar nuevamente. Calentar el horno a 350 grados. Antes de poner las ensaimadas en el horno, pincelarlas con un almíbar muy liviano o sólo con agu. Hornear hasta que estén doradas, aproximadamente 35 minutos. Retirar del horno, espolvorear con azúcar impalpable.

    Funnel Cake o Pastelitos de Harina

    Ingredientes:

    2 tazas de harina

    1 cucharita de polvo de hornear

    1/2 cucharita de sal

    2 huevos

    1 1/2 tazas de leche

    1 taza de azucar

    Azúcar pulverizada

    Aceite vegetal

    Preparación: Revolver todos los ingredientes, menos el azúcar pulverizada y el aceite, cuando la mezcla esté lista, poner a calentar el aceite, con éste bien caliente, agregar la mezcla en cuchaditas, dejar dorar por ambos lados, luego bajar del fuego y ponerla en una toallita de papel y servir caliente con un poco de azúcar pulverizada encima, si se desea se puede colocar también canela molida.

    Flan de Vainilla

    Ingredientes:

    2 latas de leche condensada

    6 huevos

    1 taza de leche evaporada

    1/2 taza de leche

    1 taza de azúcar

    2 cucharadas de vainilla

    Preparación: En una licuadora ponga los huevos leches y el concentrado de vainilla. Ponga el azúcar sobre un sartén a fuego bajo, moviendo continuamente hasta que se ponga de un color café claro. Vierta poco a poco el azúcar líquida en un refractario rectangular o redondo y ladéelo para que el líquido cubra toda la superficie y las paredes; una vez que cubrió el refractario con el azúcar, vierta la mezcla de las leches licuadas. En un molde ponga la mitad de agua y sumerja el refractario, luego póngalo en el horno a 320 grados, hasta que este completamente sólido. póngalo en el refrigerador por 2 horas y disfrútelo.

    French Toast

    Ingredientes:

    8 rebanadas de pan de molde.

    2 huevos.

    Azúcar y canela.

    Sirope de arce.

    Mantequilla

    Preparación: Batir los huevos con azúcar al gusto y con un pellizco de canela. Mojar las rebanadas en los huevos y después tostar en una sartén antiadherente con una nuez de mantequilla. Servirlas bien tostadas y regadas de sirope.

    ENSALADAS

    Caesar Salad

    Ingredientes:

    Lechuga romana

    1 diente de ajo

    7 filetes de anchoa

    Aceite

    Zumo de un limón

    1 cucharadita de mostaza

    1 cucharadita de salsa Perrins

    Queso parmesano rallado

    Picatostes

    Preparación: Poner en la trituradora el ajo, los filetes de anchoa, la mostaza y la salsa Perrins y triturar hasta dejar una pasta fina. Luego añadir el zumo del limón y volver a triturar. Al final, añadir el aceite poco a poco hasta que quede un aliño fino, y el parmesano rallado al gusto. La salsa ya estará hecha. Disponer las hojas de lechuga limpias y cortadas a trozos grandes en cada plato, añadir la salsa por encima y los picatostes (pan cortado a trocitos y horneado hasta que quede crujiente, unos 6 ó 7 minutos a 180 grados centrígrados). Si se quiere adornar más el plato, se pueden cortar birutas de queso parmesano y añadirlas encima de todo.

    ARROCES

    Arroz con Maíz

    Ingredientes:

    Arroz

    Tocineta.

    Leche evaporada

    Cebolla

    Queso crema

    1 lata de maíz

    Vino blanco

    Perejil

    Preparación: Se pican la cebolla y la tocineta. Se fríen juntas hasta que estén doraditas. Luego mezcla 1 lata de leche evaporada junto a 8 onzas del queso crema, se mezcla, se añade 1 lata de maíz en grano y se deja hervir por un rato. Luego agregue vino blanco y perejil. Se prepara el arroz blanco a gusto. Se moldea en un pirex engrasado y luego le pone por encima la crema de maíz.

    RECETAS DE COCINA EN EL DÍA DE ACCIÓN DE GRACIAS

    Pavo Relleno

    Ingredientes:

    1 Pavo de 6 ó 7 kilos

    Relleno:

    10 manojos grandes de pan seco cortado en cuadritos

    3 ó 4 manzanas de cocinar, cortada en trocitos

    6 cucharadas grandes de mantequilla

    1 kilo de cebolla, cortada en trocitos

    1/2 kilo de apios, cortados en trocitos

    Sal, pimienta negra molida, y salvia molida a gusto

    2 tazas de caldo de pollo

    Preparación: Cocinar en la mantequilla derretida la manzana, el apio y la cebolla hasta quedar tiernos. Añadir los cuadritos de pan y las especias, mezclándolo bien. Añadir el caldo. Rellenar el hueco del pavo con el relleno. Poner el pavo en el horno precalentado a 165 grados centígrados. Asarlo unas 3 horas, probando con termómetro instantáneo, debe de llegar a una temperatura interna de 72 grados centígrados remojándolo cada media hora con los jugos acumulados en el recipiente. Dejarlo descansar por lo menos media hora antes de trincharlo.

    Tarta de Calabaza

    Ingredientes:

    Relleno:

    3 tazas de calabaza de invierno, cocida o asada y triturada

    ¾ taza de sirope de arce

    2 cucharadas grandes de melaza

    ¼ cucharada pequeña de clavo molido

    1 cucharada grande de canela molida

    1 cucharada pequeña de sal

    1 cucharada grande de vainilla

    1 cucharada grande de café molido negro

    4 huevos frescos, batidos ligeramente

    115 ml de nata fresca

    Tarta:

    1 ¼ de harina blanca

    115 grs. de avellanas tostadas molidas finamente

    ¼ taza de azúcar morena

    ½ cucharada de canela molida

    1 pizca de nuez moscada molida

    115 grs. mantequilla sin sal, blanda

    1 yema grande

    1 cucharada pequeña de vainilla

    1 cáscara de un limón

    Preparación: Mezclar los ingredientes secos para la tarta hasta se quede junta (no mezcle demasiado) Dejar descansar en la nevera media hora. Mezclar los ingredientes del relleno en el orden señalado. Verter en la tarta preparada. Meter en el horno precalentado unos 10 minutos, bajar el fuego a 175 gr. C y cocinar otros 40 minutos. Poner en el recipiente.

    Ostiones "Rockefeller"

    Un plato famoso de Antoine’s, Restaurante de la zona Bourbon en Nueva Orleans, 713 St. Louis Street, inaugurado en el año 1899, el chef buscaba un ingrediente principal para reemplazar caracoles, los cuales eran difíciles de conseguir. Fue un gran éxito y tomó su nombre por su riqueza "Rockefeller".

    Ingredientes:

    Sal gruesa

    2 docenas de ostiones (Sacarlos de sus conchas y reservar el líquido y las valvas superiores)

    Jugo de almejas embotellado

    3 tazas grandes de cebolletas cortadas finamente, incluyendo la parte verde

    3 tazas grandes de perejil cortado finamente

    700 gramos de espinacas lavadas, secas y cortadas en trozos de una pulgada

    340 gramos de mantequilla sin sal cortada en trocitos

    4 cucharadas pequeñas de ajo finamente picado

    150 grs. de harina

    3 cucharadas grandes de pasta de anchoas

    1 cucharadita de las de café de cayena

    1 ½ cucharada de sal

    180 ml de Pernod.

    Preparación: Calentar el horno a 200 grados celsius. En 4 recipientes, añadir la sal gruesa y calentarlas mientras se prepara los ostiones. Abrir y colar los ostiones por una coladora con estopilla. Guardar 3 tazas del jugo de ostión (añadiendo lo de almeja si hace falta). Dejar por un lado los ostiones. Liampiar y secar las conchas sobrantes. Triturar finamente las cebolletas, el perejil y las espinacas y guardar la mezcla. En una sartén, derretir la mantequilla sobre un fuego mediano dándole unas vueltas para que no se queme. Añadir el ajo y después de un minuto, añadir la harina, mezclando todo con un batidor. Empezar a añadir el líquido de los ostiones poco a poco hasta que esté incorporado todo. Sobre fuego alto hervirlo dándole vueltas hasta que quede espeso y liso. Incorporar la pasta de anchoas, la cayena y la sal. Añadir las verduras trituradas, y bajar el fuego a uno lento. De vez en cuando darle una vuelta, cocinando unos diez minutos en un hervor suave, o hasta quedarse muy espeso en una cuchara. Retirar del fuego y añadir el Penod. Rectificar el condimento si hace falta. Introducir los ostiones en las cochas reservadas. Ponerlos encima de la sal gruesa y cubrirlos con la salsa. Ponerlos en el horno unos 15 minutos, hasta que queden delicadamente dorados. Servirlos directamente del horno.

    Jambalaya de Pato

    Jambalaya es un plato muy típico Cajun. Con sabor típicamente fuerte, usando cualquier combinación de carne de res, cerdo, pollo, jamón, chorizo ahumado o pescado, normalmente con tomate. La palabra "jambalaya" viene del francés "jambon" que significa jamón, el africano "ya" que significa "arroz" y el lenguaje "arcadian" donde todo es "a la".

    Ingredientes:

    2 patos

    60 gr de mantequilla

    1 cebolla troceada

    1 pimiento verde troceado

    3 tallos de apio troceados

    5 dientes de ajo finamente picados

    3 hojas de laurel

    ½ cucharadita de tomillo seco

    1 cucharada grande de pimentón dulce

    1 kilo de tomates maduros, pelados y troceados

    2 cucharadas grandes de salsa picante louisiana

    1 cucharada grande de salsa de Worcestershire

    1 ramo de cebolletas picados

    2 tazas de arroz

    Sal

    Preparación: Pelar los patos, quitar la carne y cortar en trozos grandes. Guardar los huesos para preparar caldo.

    Calentar la mantequilla en una cacerola. Añadir las verduras y el ajo y cocinar sobre fuego medio unos 5 minutos, removiéndolo frecuentemente. Añadir los trozos de pato, el laurel y tomillo. Cocinar sobre fuego medio unos 10 minutos, removiéndolo. Añadir el pimentón, incorporarlo bien, después los tomates, caldo de pato, salsa picante, Worcestershire y sal a saborear. Elevar el calor para que hierva, reducir el calor, cubrir y cocinar a fuego lento hasta quedarse tierno el pato, unos 30 minutos. Añadir las cebolletas, y volver a hervir. Probar que hay unas 4 tazas de caldo todavía, si no, añadir más caldo o agua. Añadir el arroz (mejor si es el tipo largo) y cocinarlo cubierto, sobre fuego muy lento, revolviéndolo a veces, unos 30 minutos o hasta quedarse hecho el arroz.

    Plátano "Foster"

    Un famoso postre del restaurante Brennan’s de Nueva Orleans recomendado por su patrón Richard Foster y cuyo postre lleva su nombre.

    Ingredientes:

    Helado de vainilla

    225 gramos de mantequilla sin sal

    ½ taza de azúcar morena

    4 plátanos firmes pero maduros, pelados y cortados de largo

    ½ cucharada de canela molida

    ½ taza de licor de plátano

    1 taza de ron

    Preparación: Combinar el azúcar morena y la mantequilla en una sartén, calentar sobre un fuego alto hasta que quede un jarabe liso. Añadir los plátanos, y cocinarlos en el jarabe unos 3-4 minutos y esparcirlos con la canela. Con cuidado, añadir los licores, dejándolos calentar un minuto. Si no se enciende espontáneamente, encenderlo con una cerilla. Dar a los plátanos unas vueltas suavemente en el sartén hasta que se apague el fuego. Servir los plátanos con el helado.

    CONCLUSIONES

    A los Estados Unidos de América a menudo se les llama "la olla para derretir del mundo". Su cocina es tan diversa como su población. La olla de cocina de esta nación contiene una mezcla de comidas de muchos países. Algunas veces se utiliza el término "Cocina Americana" para definir libremente una colección de platos tradicionales que han ganado popularidad a través de los EEUU. Lo que es especialmente poderoso en toda esta actividad gastronómica en estas tierras es el factor "crisol". Con la nueva inmigración se enriquece día a día la cocina norteamericana con platos de diferentes países del orbe.

    Mientras tanto, en los niveles más sofisticados de la gastronomía, los "chefs" de la cocina estadounidense aprovechan el acopio en la multitud de recetas étnicas de todo el mundo para crear, noche tras noche, aventuras gastronómicas híbridas, que el mundo antes no había visto. En Estados Unidos es siempre un proceso de transformación, y lo que siempre resulta es lo que se conoce como la comida estadounidense.

    BIBLIOGRAFÍA

    http://usinfo.state.gov/journals/itsv/0704/ijss/we...

    http://www.publispain.com/recetas/links/detail/189

    http://www.cocinadelmundo.com/paises/usa/

  • lore
    Lv 5
    hace 1 década

    El desayuno empieza con una sopera de leche con cereales, alguna fruta pelada y picada.

    El lunch es un sandwish a las 12 del dia con una cocacola.

    A las 5 o 6 de la tarde es la comida o lo que ellos llaman dinner que es un plato de pollo , carne, pescado o chancho acompañado a veces con ensalada de verduras, generalmente sancochadas, o una minima porcion de arroz, o una papa al horno con sour cream o cottage cheese.

    No comen con condimentos como los latinos y lo mejor para ellos es que no se complican cocinando .Todo lo compran listo para servir.

    Comen mucha hamburguesa, pero no cocinadas por ellos : la compran hechas.

    Son adictos a las Pizzas,pero las ordenan a alguna cadena de pizzas

    Las unicas veces que se meten en una cocina para preparar platos a su gusto es para THANKSGIVING [ es el dia de accion de gracias]: Preparan el pavo al horno con gravy que es el jugo del pavo realmente , vainitas sancochadas en ensalada o al horno con cebollas fritas, pure de papas y de postre es el "pumpkim pie" o pastel de calabaza.

    Tambien cocinan para el dia de la independencia y para navidad.

  • hace 1 década

    no tengo idea

    Coca cola , hamburguesas y hotdog , supongo , ah y palomitas de maiz jaja

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