1. La revolución mexicana y quizá la guerra cristera.
2. Rebeldes y caudillos se relacionan en querer recuperar una tierra perdida y en su desesperación, todo habla de violencia, sequías, muerte y catástrofes, así como de familias que se desintegran.
3. Porque las narraciones empiezan con el núcleo. Un ejemplo es "No oyes ladrar los perros" en que un hijo habla con un padre sin nombre, el ambiente se parece mucho a la Comala de Pedro Páramo y el hijo (Ignacio) tiene miedo de que los maten a ambos ante la apatía del padre.
4. El llano en llamas dá título a un volumen de cuentos, me parece que 15 o 16, de Rulfo.
5. No hay esperanzas, hay desesperación y el lector piensa que el argumento se resuelve de la peor forma, quedando todo como está o muriéndose los protagonistas.
6. La revolución mexicana duró mucho tiempo y en los relatos de Rulfo siempre es de noche, el escenario cambia muy poco y el lenguaje es llano, sin admiraciones ni interrogaciones y los adjetivos nada espectaculares, y en sí el argumento es plano, como quien cuenta qué pasó en el día de hoy y no en toda su vida. "Vinieron y entonces me fuí al gallinero a tirar piedras en el montón" (Anacleto Morones).