Los latinoamericanos somos víctimas del racismo y a la vez somos racistas. Y no se trata de un caso especial; toda la humanidad es racista de diversas maneras.
Este sentimiento, en orden a la evolución de la especie, proviene de una suerte de mecanismo inconsciente que evita o dificulta la cruza con variedades o especies distintas a cada individuo.
Algo semejante sucede con la territorialidad del "espacio vital" (lugar de residencia y proveedor de alimentos) que luego se transforma en el sentimiento y consciencia de nacionalidad y en la idea de poner vallas y fronteras.
De allí a la idea de "pueblo elegido por Dios" o "raza superior", etc. hay un abismo de distancia y es el ámbito mental e ideológico en donde se consolida el racismo como consigna para "mantener la pureza de la raza", "conservar nuestras costumbres y tradiciones", "mantener nuestra religión y nuestro idioma", "hacer respetar nuestros símbolos patrios" o "promover en el mundo un modelo de paz y libertad".
El racismo, a esta altura de la civilización humana es un rasgo desagradable y degradante para quienes con una filosofía de vida superior consideran que "constituimos una sola raza: la raza humana, conviviendo en nuestra diversidad en un único planeta llamado Tierra".
Esa expresión pertenece a la declaración de principios del Consejo Mundial de los Pueblos Indígenas (CMPI), organismo permanente y asesor de las Naciones Unidas.
En Argentina, en 1995 la ley 24515 creó el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) y se tipificó al racismo como un delito pasible de multas, prisión e inhabilitación para ejercer funciones públicas.
"Un ejemplo de discriminación es la que sufrió el futbolista jujeño Ariel Ortega en 1998. En esa ocasión el periodista Juan José Panno escribió un artículo en el que calificó al jugador de:
Entre otros defectos, Ariel Ortega es cabecita negra, retacón, fulero y casi no sabe hablar... No hay nada quehacerle: son negros. Y si le dicen Burrito, por algo será.
Diario La Nación, 9 de julio de 1998.
Otro ejemplo es el comentario realizado por el comunicador Luis Pedro Toni en el programa Polémica en el bar: Más de 2 millones de cabecitas negras se vinieron a vivir a la Capital y hubo que bancarlos… Sino se tienen que volver todos los negros al interior.
Luis Pedro TONI.
La burguesía y la oligarquía argentina y las clases medias "cultas" consideran que "Argentina es un país de raza blanca de origen europeo", con lo cual aplican su racismo a la mayoría morocha (los "negros") de este país nuestro.
Fuente (s):
Mi aprendizaje que proviene de los pueblos originarios de América y el mundo; mis experiencias de discriminación como mestizo y moreno y mi autoría en un proyecto de ley para que en Argentina se deje de celebrar el 12 de Octubre como "Día de la Raza".
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