Las cosas no son tan complicadas, la costumbre viene de la España medieval, (si mal no recuerdo ya el término aparece en La Celestina). Al capar a los fieros torosde lidia, estos pierden sus principales atributos de machos, sin embargo otros atributos de su sexo, los largos cuernos, a diferencia de los más cortos de las vacas, permanecen en su testuz e incluso sirven para por medio de las coyundas unirlos al yugo y convertirlos en mansos animales de tiro, dóciles e incapacitados para cubrir hembras. Se dice que una esposa infiel, hace buey a su marido, es decir, que lo desconoce como buen amante y lo considera "capado", incapaz de satisfacerla, por eso se busca otro macho "completo" y poderoso. Así el buey, es un marido engañado, al que a falta de cojones le sobra cornamenta. Actualmente, por no sé que razón, en los últimos años se ha puesto de moda decir que "le pinta el cuerno", sustituyendo a "le pone los cuernos". La mexicana costumbre de "weyear" a todo el mundo a diestra y siniestra, es producto del tan arraigado machismo mexicano, así, de entrada, al llamar wey a su interlocutor, el machito mexicano proclama la supremacía de su capacidad reproductora, "soy muy macho", sobre la del otro, "mientras tú eres un triste buey". Todavía hace poco tiempo, la palabra buey aplicada a alguien como adjetivo, era un insulto que podía terminar en tragedia, pues comprometía la hombría del esposo y la honorabilidad de la esposa. Hoy ni cuenta se dan de lo que dicen, es tanta la ignorancia que hasta aceptan ser weyes. No hay duda de que el viejo refrán, también español y medieval que reza: "El que por su gusto es buey, hasta las coyundas lame", es verídico como un evangelio.