¿Por qué soy creyente en Cristo?
Redención
Porque fui comprado por el Santo de Israel en el mercado de los esclavos del pecado con la sangre que Cristo derramó en la cruz. Ahora soy libre y puedo servir a mi Señor (Rom.3:24; 1Co.1:30; Ef.1:7; Col.1:14; 1Co.6:19-20; 1P.1:18-19; 2P.2:1; Ap.5:9; Gá.3:13;4:5; Mt. 20:28; 1Ti.2:6; Tit.2:14).
Reconciliación
Porque Dios me reconcilió consigo mismo en Cristo, no tomando más en cuenta mis pecados (Rom.5:10-11; 2Co.5:18-19; Col.1:20-22).
Propiciación
Porque la ira de Dios no se revelará contra mí por mis injusticias. Dios puso a Jesucristo como propiciación por medio de mi fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, mis pecados pasados (Rom.1:18; 3:25; 1Jn.2:2;4:10).
Perdón
Porque el Santo de Israel perdonó todos mis pecados: los pasados, los presentes y los futuros (Ef.1:7; Col.1:14;2:13).
Justificación
Porque he sido declarado justo delante de Dios, gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús (Rom.3:24;5:19;8:30).
Glorificación
Porque cuando Cristo, mi vida, se manifieste, entonces yo también seré manifestado con él en gloria (Rom.8:18.30; 9:23; Col.3:4; 1Jn.3:2).
Liberación
Porque el Dios Altísimo me hizo apto para participar de la herencia de los santos en luz; el cual me ha librado de la potestad de las tinieblas y trasladado al reino de su amado Hijo (Hch.26:18; Ef.2:1-2; Col.1:13; He.2:14-15).
Circuncisión
Porque en Cristo fui circuncidado con circuncisión no hecha a mano, al echar de mí mi cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo. Ahora reina en mí el temor de Dios, ahora puedo andar en el Espíritu y aborrecer las obras de la carne (Col.2:11).
Acepto en el Amado
Porque en Cristo soy agradable a Dios. En Cristo soy aceptable para Dios, porque en Cristo soy justo. En Cristo soy agradable para Dios, porque en Cristo soy santo. En Cristo soy aceptable para Dios, porque en Cristo soy perfecto. Dios me ha aceptado, porque él ha perdonado todos mis pecados. Dios me ha aceptado, porque él me hizo apto para participar de la herencia de los santos en luz (Ef.1:6; 1P.2:5; Rom.5:11-21; 1Co.1:30; 2Co.5:21; 1Co.1:2,30;6:11; He.10:14; Jn.3:18;5:24; Rom.8:1; Col. 1:12).
Las primicias del Espíritu Santo
Porque pertenezco a los primeros frutos del Espíritu Santo. Pertenezco a los primeros frutos del Espíritu Santo, porque he nacido de nuevo. He sido bautizado por el Espíritu Santo e integrado al cuerpo de Cristo. El Espíritu Santo vive en mí, por eso soy templo del Dios viviente, el Santo de Israel. Fui sellado con el Espíritu Santo de la promesa. Por eso estoy seguro de mi salvación eterna en Cristo. Dios me ha llenado con su Espíritu Santo, y me ha capacitado para el servicio (Rom.8:23; Jn.3:5-6; Tit.3:5; Rom.6:1-10; 1Cor.12:13; Rom.5:5;8:9; 1Co.3:16;6:19; Gá.4:6; 2Ti.1:14; 1Jn.2:27;3:24; 2Co.1:22; Ef.1:3-14;4:30; Ef.5:18).
En el eterno plan de Dios
Porque soy parte del eterno plan de Dios. Dios me eligió según su presciencia en santificación de su Espíritu, para obedecer y ser rociado con la sangre de Jesucristo. Fui predestinado por Dios para la redención, para que fuese hecho conforme a la imagen de su hijo. Fui escogido para la salvación en Cristo. Dios no solamente me predestinó para la redención, sino que también me llamó, me justificó y me glorificó (2Ti.1:9; Rom.8:29; Ef.1:5,11,12; 1P.1:1-2; Jn.6:65; Rom.8:29-30; Rom.8:33; Col.3:12; 1Ts.1:4; Tit.1:1; 1P.1:1-2; Ef.1:4; 2Ts.2:13; Rom.8:30;9:24; 1Ts.5:24; 2Ts.2:14; 2Ti.1:9; He.3:1).
El fundamento de roca, que es Jesucristo
Porque Cristo Jesús es el fundamento de mi fe. Él es mi fundamento seguro (Mt.7:24-27; 1Co.3:9-15; Ef.2:20-22; 1P.2:4-6).
Cercanos por la sangre de Cristo
Porque Dios me ha integrado a la ciudadanía de Israel por la sangre de Jesucristo (Ef.2:11-14).
Pertenencia a un sacerdocio real y santo
Porque pertenezco a un sacerdocio real y santo (1P.2:5,9; Ap.1:5-6;5:9-10).
Trasladado al reino de los cielos
Porque no pertenezco más al reino de las tinieblas, sino al reino de Dios (2P.1:11; Col.1:13; 1Ts.2:12).
Linaje escogido, nación santa, pueblo adquirido
Porque pertenezco a un linaje escogido, a una nación santa, a un pueblo adquirido por Dios, para anunciar las virtudes de aquel que me llamó de las tinieblas a su luz admirable (1P.2:9).
Ciudadano del reino de los cielos
Porque mi nombre está escrito en los cielos. Porque mi ciudadanía está en los cielos. Porque soy un ciudadano del reino de los cielos (Lc.10:20; 2Co.5:2; Ef.2:19; Fil.3:20; He.12:22-24; 1P.2:11-12).
Miembro de la familia de Dios
Porque no soy extranjero ni advenedizo, sino conciudadano de los santos, y miembro de la familia de Dios (1Co.3:9; Gá.6:10; Ef.2:19-20; 1P.2:5).
Adopción
Porque en Cristo soy hijo adoptivo de Dios; pues Dios me escogió para ser amado por él (Rom.8:15,23; Gá.4:5; Ef.1:4-5).
Hijo de Dios
Porque soy hijo de Dios. Soy nacido de Dios, porque creo que Jesús es el Cristo. Soy hijo de Dios, porque Dios me engendró. Soy nacido de Dios, porque aún estando yo muerto en pecado, me dio vida juntamente con Cristo. Por gracia soy salvo. Soy hijo de Dios, porque soy guiado por el Espíritu. Soy una nueva creación, porque estoy en Cristo (Jn. 1:12; Rom.8:16; 1Jn.3:1-2; 1Jn.5:1; 1P.1:23; 2Co.5:14-15; Ef.2:5; Col.2:13; Rom.8:14; 2Co.6:18; Gá.3:26;4:6-7; 1Jn.3:2; 2Co.5:17; Gá.6:15; Ef.2:10;4:24; Col.3:10).
Parte de la unidad de los santos
Porque soy parte de la unidad de los hijos de Dios (Jn.17:11,21-23; 1Jn.1:3:7).
Luz en el Señor
Porque en otro tiempo era tinieblas, mas ahora soy luz en el Señor. Soy hijo de la Luz (Ef.5:8; 1Ts.5:4-9).
Relaciones celestiales
Porque Dios me ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo. Porque Dios me hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo; de tal manera que yo estoy allí, donde Cristo está. Participo en el servicio de Cristo, y en sus sufrimientos, y sirvo junto con él como siervo. Cristo escucha mis peticiones si oro conforme a su voluntad. Soy parte de la prometida de Cristo, que son los santos de Dios. Aguardo la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo (Gá.2:20; Col.3:3-4; 1Jn.5:11-12; Ef.2:6; Col.3:1-3; Jn.17:18;20:21; Rom.8:17; 2Co.1:5; Fil.1:29;3:10; 2Ti.2:12; Jn.14:12-14;16:23-24; 1Jn.5:14-15; 2Co.11:2; Ef.5:25-27).
Perfección
Porque en Cristo estoy completo (Col.2:10).
Poseedor de toda bendición
Porque en Cristo Dios me bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales (1Co.3:22-23; Ef.1:3).
Regalo de Dios Padre al Dios Hijo
Porque el Santo de Israel me entregó en las manos de su Hijo Jesucristo, quien me resucitará en el día postrero (Jn.6:37-40;17:2,6,9,13).
Herencia de Cristo
Porque Cristo me heredó (Ef.1:18).
Coheredero
Porque soy heredero de Dios, y coheredero con Cristo. Heredaré la resurrección de Cristo, y mi lugar en el reino de los cielos (Rom.8:17; Gá.4:7; Ef.1:11,14; Col.1:12;3:24; Tit.3:7; He.9:15; 1P.1:4).
Libre de la ley
Porque no estoy bajo la ley, sino bajo la gracia (Rom.6:14;10:4; 2Co.3:2-11; Gá.3:19; Ef.2:11-15; He.7:11-12).
Muerto al pecado
Porque mi viejo hombre fue crucificado juntamente con Cristo, para que mi vieja naturaleza sea destruida, a fin de que no sirva más al pecado. Ahora estoy capacitado por el Espíritu de Dios para una nueva vida (Rom.6:1-11; Gá.2:20).
Unidad con Dios, con Jesucristo y con el Espíritu Santo
Porque el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo viven en mí; y yo vivo en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo (He.17:28; 2Co.6:16; Jn.17:21; 1Ts.1:1; 2Ts.1:1; Jn.14:23; Ef.4:6; Jn.14:20;17:21; Rom.8:1; 2Co.5:17; Jn.14:20,23; Col.1:27; Rom.8:9; Ef.2:22; Jn.14:16-17; Rom.8:9-11; 1Co.2:12;3:16;6:19; 2Ti.1:14).
Entrada a la presencia de Dios
Porque por la fe tengo entrada a la gracia de Dios. A través del Espíritu Santo tengo entrada al Padre. Por eso oro al Padre de Cristo. Por medio de la fe en Cristo tengo seguridad y acceso con confianza al Padre. Por eso tengo comunión con el Padre(Rom.5:2; Ef.2:18; Ef.3:12; He.4:16; 1Co.1:9; 1Jn.1:3).
Bajo el cuidado de Dios
Porque Dios me ama. Porque Dios me da su gracia. Pues por su gracia soy salvo, por su gracia puedo servirle y por su gracia recibo las verdades espirituales. Soy objeto de su poder, porque su poder puede revelarse a través de mí. Dios es siempre fiel a mí. Yo puedo ser infiel a Dios, pero Dios no puede ser infiel a mí. En mí vive la paz de Dios, porque Dios ha perdonado todos mis pecados en Cristo. Dios es mi consolador. Dios es mi Dios de toda consolación. Soy el objeto de su intercesión, porque Cristo intercede ante el Padre por mí (Jn.17:23; Rom.5:8;8:35-39; Ef.2:4;5:2; 2Ts.2:16; 1Jn.3:1,16;4:10; Jn.5:24;6:27,39,40,47; Ef.2:7-9; 1Jn.5:11-13; Rom.5:2; Fil.1:6; Jn.17:18; Ef.4:7; Tit.2:11-13; Ef.1:19; 1Co.1:9; 10:13; Fil.1:6; 1Ts.5:24; 2Ts.3:3; He.13:15; Jn.14:27;16:33; Rom.5:1; Fil.4:7; Col.3:15; 2Co.1:3-4;7:6; 2Ts.2:16-17; Rom.8:17,34; 1Ti.2:5; He.7:25; 1Jn.2:1).
¿Por qué soy creyente en Cristo? Porque fui crucificado con Cristo. Porque morí con Cristo. Porque fui sepultado con Cristo. Porque fui vivificado con Cristo. Porque resucité con Cristo. Porque sufro con Cristo. Porque seré glorificado con Cristo. Porque heredaré con Cristo (Gá.2:19; Col.2:20; Rom.6:4; Ef.2:5; Col.3:1; Rom.8:17).
¡Bendiciones!