El tiempo objetivo o cronológico es aquél cuyos hechos se regulan según las leyes del tiempo físico, medido por el reloj o el calendario, ya sea en cuanto a la sucesión como a la duración, irreversibilidad, continuidad, dirección, etc.
El tiempo subjetivo o psíquico parte del personaje y se superpone a su presente; desde ese punto aquél lanza una mirada al pasado, a través de un recuerdo (retrospección/ analexis), o a un futuro probable (prospección/ prolexis). El tratamiento del tiempo subjetivo está regulado por las leyes psicológicas, pues es el proceso mental del individuo el que, a través de un juego de asociaciones, se proyecta desde su presente a otras dimensiones temporales. Por esta causa, su duración, al margen de lo cronológico, dependerá de la carga afectiva con que se vivan los hechos; así, cortos pero intensos minutos se alargarán a la vez que la descripción de largas y tediosas horas se sintetizarán en su exposición.

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