En el año 1857 se inauguró en el Bajo Belgrano (zona que hoy se conoce como "Barrio River") el Hipódromo Nacional.
Sus extensos terrenos incluian la totalidad de lo que hoy es esa zona, inclusive los terrenos en donde hoy se encuentra el club de River Plate (River nacía luego en el 1901, pero en la zona de la Dársena Sud).
Como parte de un servicio brindado por el mismo hipódromo, cuando los apostadores salían tenían la posibilidad de viajar gratis en un tranvía que los acercaba a Pampa y las vías del actual Ferrocarril Belgrano.
Como ese viaje gratis en tranvía era realizado por aquellos apostadores que habían perdido hasta el último centavo en las carreras, entonces el lugar donde los dejaba se volvía despreciable, con decenas de personas tratando de rebuscárselas para volver a sus hogares.
De ahí que esa frase hoy en día se utiliza para querer decir que uno se queda sin dinero, desolado y a la deriva.

